Para volar desnudos sin mancharnos de este barro que arrastra la verdad,
De estos lodos que apagan corazones en un río de egoísmo y soledad.
Míralos, se hunden sin tocarse, se pierden sin saber mirar atrás,
Pero tú y yo encontramos un refugio donde el alma aún respira libertad.
Y aunque digan que hace falta cielo para poder despegar,
yo he aprendido entre tus dedos otra forma de volar.
Ni tú ni yo necesitamos alas, para elevarnos más allá,
Cogidos de la mano, sin miedo, dibujando sueños al andar.
Ni tú ni yo necesitamos alas, si el cielo empieza en tu mirar,
volamos libres, sin cadenas, hacia un mundo por crear.
Caminamos por un cielo de promesas donde el tiempo
Se detiene a escuchar,
Cada paso es un mosaico lento de ilusiones que no quieren callar.
Y dejamos atrás los disfraces, las mentiras que quisieron pesar,
Rompiendo moldes, viejas sombras, todo aquello que no deja amar.
Que se queden los prejuicios con su frío y su disfraz,
nosotros somos incendio que no van a apagar.
Ni tú ni yo necesitamos alas, para elevarnos más allá,
cogidos de la mano, sin miedo, dibujando sueños al andar.
Ni tú ni yo necesitamos alas, si el cielo empieza en tu mirar,
volamos libres, sin cadenas, hacia un mundo por crear.
JESÚS PÉREZ ROMERO



































