martes, 25 de agosto de 2026

LAS MEJILLAS DEL UNIVERSO


 

Las olas del mar chocando contra las rocas de mis dedos
se pierden, desesperadas, en la frialdad de tu mirada.
Es un invierno de sal que me quema los huesos,
mientras el agua juega al escondite en la nada.
 
El chapoteo suena entre mi boca muda,
atrapado en el eco de tus palabras de rechazo,
mi voz es un náufrago pidiendo ayuda,
mientras la distancia rompe nuestro último abrazo.
 
Los restos sobrantes de nuestro naufragio
se esparcen como esqueletos bajo el sol,
un presagio de olvido, un triste presagio,
donde el fuego de antes hoy es solo alcohol.
 
Y aquí sigo, sentado en la esquina de mi mente,
rumiando el eco de lo que ya no es nuestro.
Hubo un tiempo en que el amor era urgente,
y el cielo no era un lugar tan lejano y siniestro.
 
Porque en cada caricia, en cada beso,
en aquel fuego sagrado, libre y travieso...
Nos parecía, amor, nos parecía...
Tocar las mejillas del universo.
 
Arena dorada que cada noche nos cubre el llanto,
con ese manto de sal que disfraza la herida.
Mágica desnudez envuelta en tu espanto,
una danza de sombras en una causa perdida.
 
Tus dedos eran brújulas, los míos el camino,
ahora son solo astillas de un barco encallado.
Bebimos el miedo en la copa del vino,
y el perdón se quedó en el puerto olvidado.
 
Y aquí sigo, sentado en la esquina de mi mente,
rumiando el eco de lo que ya no es nuestro.
Hubo un tiempo en que el amor era urgente,
y el cielo no era un lugar tan lejano y siniestro.
 
Porque en cada caricia, en cada beso,
en aquel fuego sagrado, libre y travieso...
Nos parecía, amor, nos parecía...
Tocar las mejillas del universo.
 
¿Dónde quedaron los mapas del cielo?
¿En qué parte del cosmos se perdió tu calor?
Hoy el universo tiene las mejillas de hielo,
y yo solo soy el esqueleto de un antiguo esplendor.
 
Las mejillas del universo... (tan frías ahora)
Tocando el cielo con los labios... (en la arena dorada)
Muda mi boca... Tu rechazo...
Las olas siguen chocando... contra mis dedos...

 

 

 

 

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