Más que a nada
Oh, amor mío, más que a nada te amo,
como ama el cielo la luz de la aurora,
como el río se entrega, tramo a tramo,
a la dulce canción de cada hora.
Cuando pronuncias mi nombre despacio,
tiembla en mi pecho un jardín encendido,
y el mundo parece volverse espacio
para guardar este amor compartido.
Tus ojos son dos estrellas cercanas
que alumbran mis noches sin luna ni miedo,
y tus manos, caricias tempranas,
me llevan contigo por senderos nuevos.
Se abren las puertas, despierta la vida,
el sol entre risas se posa en tu pelo,
y mi alma, de sueños vestida,
te encuentra en la tierra, la brisa y el cielo.
Si alguna tristeza cruzara el camino,
si el tiempo quisiera borrar nuestra historia,
yo seguiré amándote, amor mío,
porque tú eres mi dicha, mi paz y mi gloria.
Y mientras respire, mientras haya mañana,
mientras cante el viento y florezca la primavera,
te amaré con el alma, de forma temprana,
con un amor que no termina ni espera.
Oh, amor mío, más que a nada te amo,
y si el universo pudiera escuchar,
diría tu nombre, de rama en rama,
porque nací para amarte y soñar.

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