En un rincón del mundo, florece el amor,
sin temor ni sombra, sin nada que oprimir,
bajo un sol radiante, que brilla con fervor,
se entrelazan las almas, queriendo vivir.
En cada esquina brota, suave como el viento,
las risas resplandecen, como un bello cantar,
las manos se abrazan, traspasan el tiempo,
el aire se llena de un dulce palpitar.
Mujeres que danzan, olas del mar,
sus pasos van suaves, cual brisa en el sol,
en su giro divino, el alma va a elevar,
de sus ojos brota un destello de amor.
Hombres del campo, que siembran pasión,
con fe en sus manos, suerte en el labrar,
mientras cantan al cielo, su voz es canción,
suenan acordes dulces, un laúd sin cesar.
En un rincón del mundo, florece el amor...

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