domingo, 30 de agosto de 2026

EL ULTIMO ESLABON


 El último eslabón de la cadena
me ata sin remedio a tu cintura,
y busco entre tus curvas la manera
de descifrar tu mapa de locura.

Me declaro culpable de quererte,
sin juez, sin abogado y sin testigos;
mi delito fue el miedo de perderte,
mi condena, dormir entre tus labios.

Robo a la noche un verso clandestino,
lo escondo entre las sombras de tu pelo,
y el fiscal de tu boca, peregrino,
me sentencia a vagar lejos del cielo.

Pero rompo los muros del convento
con la fuerza febril de un beso ardiente,
y libero en tus ojos tanto viento
que hasta la luna tiembla de repente.

Ya no quiero absolución ni penitencia,
ni cadenas que puedan sujetarnos;
si amarte es mi delito y mi sentencia,
que nadie venga nunca a perdonarnos.

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