Cuando la flor del naranjo bañaba
su pelo con perfumes de azahar,
un navajazo frío quiso matar
la paloma que a volar comenzaba.
Libre ya de la moral que la azotaba,
como el cielo oscuro azota al mar,
el olvido azul quiso arrebatar
los sueños que cada noche soñaba.
Pero el alba, vestida de esperanza,
despertó en sus alas un rumor,
y volvió a levantar su vuelo al cielo.
Ni la herida pudo robarle la confianza,
ni el olvido consiguió apagar su amor:
la paloma venció al dolor con su vuelo.

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