martes, 6 de octubre de 2026

LA PARTIDA


 

Perdí en el juego que tú inventaste,
sin comprender las reglas al entrar;
moviste mis piezas, luego te marchaste,
dejándome solo frente al tablero final.

Jugaste despacio, con manos serenas,
mientras yo apostaba lo que no tenía;
tú conocías de memoria mis penas
y aun así sonreías cuando el alma cedía.

Fuiste reina en un reino de espejos,
dueña absoluta del drama y la escena;
yo perseguía tus pasos de lejos,
sin ver que tu abrazo también era condena.

Hoy queda tu risa flotando en la casa,
un eco rebelde que se niega a morir;
y mi orgullo, vencido, se rompe y se arrastra
por los mismos caminos que te vi partir.

Tus palabras se pierden entre las paredes,
como humo de un incendio que no quiere acabar;
y hay noches en que escucho cómo vuelves
en cada silencio que me invita a recordar.

Te encuentro escondida detrás de una canción,
en una melodía, en un viejo atardecer;
y aunque juré cerrar para siempre el corazón,
todavía hay una parte que te quiere volver a ver.

Qué extraño este amor que sabe a derrota,
esta herida que aprende a respirar;
yo sé que tu ausencia debería ser la respuesta,
pero mi corazón no sabe cómo dejarte atrás.

Quizá algún día termine la partida,
y pueda mirar tus huellas sin temblar;
pero hoy, aunque sé que te llevaste mi vida,
sigo soñando con volver a jugar.

viernes, 2 de octubre de 2026

EL ESPEJISMO DE TU SONRISA


 


Ilusiones fugaces cruzaron mi cielo,
como aves perdidas buscando consuelo,
y en medio del aire, temblando de prisa,
creí que la vida cabía en tu sonrisa.

Nunca imaginé que detrás de tus ojos
se escondieran silencios, heridas y abrojos,
que aquella mirada, tan dulce y serena,
fuera el comienzo de mi propia condena.

Bailé con tus sueños al borde del día,
creyendo que el mundo contigo latía,
pero entre los pasos de aquel viejo baile
tu amor se hizo sombra, tu voz se hizo aire.

Construí un castillo de luces y estrellas,
pinté en mis paredes promesas tan bellas,
y cuanto más alto elevaba mi sueño,
más solo quedaba mi pobre empeño.

Tu risa, que un día sonaba a esperanza,
se volvió lentamente una triste distancia;
un eco perdido, una flor marchitada,
una puerta entreabierta que nunca fue entrada.

Así juega el destino con fuegos de artificio:
nos muestra colores, nos vende su vicio,
y cuando creemos tocar las estrellas,
nos deja en la noche contando centellas.

Sin embargo, en el fondo, el silencio gritaba,
mientras mi corazón por ti se desangraba;
había un desamor escondido en tus besos,
un invierno creciendo detrás de los sueños.

Y aún recuerdo aquella sonrisa brillante,
como un faro encendido en un mar vacilante;
pero ahora comprendo, después de perderte,
que también una luz puede anunciar la muerte.

No murió mi esperanza, aunque sangró la herida,
ni murió aquel sueño que cambió mi vida;
tan solo aprendí, entre lágrimas y calma,
que hay sonrisas hermosas que no abrazan el alma.

Y si alguna noche tu recuerdo regresa,
ya no encontrará mi corazón en promesa;
serás ese espejismo que el tiempo deshizo,
la sombra de un sueño que nunca fue mío.

 

 

 

LA PARTIDA

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