viernes, 14 de agosto de 2026

CON EL FUEGO DE LA PASION


 

Con el fuego de la pasión encendido en tus mejillas,
y la noche rendida al brillo de tu mirar,
tu melena danza libre, desafiando las orillas del viento
que no sabe si seguirte o naufragar.
 
Caminas con misterio, con insolencia serena,
como quien ya conoce el final de la canción,
y en cada paso dejas huellas que envenenan
a los que caen rendidos a tu dulce tentación.
 
Y juegas a ser invencible, aunque tiemble tu interior,
te escondes tras mil colores para disfrazar tu voz.
Eres fuego que no quema, pero enciende el corazón,
un suspiro entre la guerra de deseo y de razón,
tan orgullo, tan ternura, tan difícil de alcanzar,
eres todo lo que duele y no se puede olvidar.
 
 
Eres lluvia en pleno incendio, eres calma en tempestad,
la belleza de lo incierto que nadie puede domar.
Impregnas cada instante de pasión y de inocencia,
como un sueño que se niega a despertar,
y aunque juegas a ser fuerte, tu esencia
susurra secretos que no quieres revelar.
 
Bajo ese manto brillante que deslumbra y confunde,
se esconden tus caprichos y tu fragilidad,
y en las sombras de tu mundo, donde todo se difunde,
late un alma que también quiere amar.
 
Pero nadie ve el silencio que se esconde en tu mirar,
ni las grietas invisibles que no quieres mostrar.
Eres fuego que no quema, pero enciende el corazón,
un suspiro entre la guerra de deseo y de razón,
tan orgullo, tan ternura, tan difícil de alcanzar,
eres todo lo que duele y no se puede olvidar.
 
Eres lluvia en pleno incendio, eres calma en tempestad,
la belleza de lo incierto que nadie puede domar.
Y aunque el mundo caiga a tus pies, y se rindan a tu piel,
hay un eco en tu interior que no sabe responder…
Si el amor es un juego, o una herida sin cerrar,
si eres dueña del deseo o prisionera de amar.
 
Eres fuego, eres viento, eres duda y verdad,
una historia sin final que nadie puede contar,
tan orgullo, tan ternura, tan difícil de entender,
eres todo lo que quiero… y no puedo tener.
 
Eres magia en la penumbra, eres luz al naufragar,
la belleza de lo eterno que no se deja atrapar.


 

 

 

 

jueves, 13 de agosto de 2026

EL MURMULLO SUAVE


 El murmullo suave de la brisa nos abraza,
y a tu lado, mi amor, la noche se acompasa.
El tiempo se detiene, sin prisa y sin temor,
mientras las estrellas escriben nuestro amor.

Tu risa es melodía que despierta mi alma,
un dulce refugio que me devuelve la calma.
Y en cada mirada, profunda y sincera,
descubro que amarte es mi eterna primavera.

Las hojas van contando secretos del pasado,
historias que el viento guarda a nuestro lado.
Y yo, contemplándote bajo el cielo estrellado,
agradezco al destino haberte encontrado.

Si la luna pudiera escuchar lo que siento,
le diría que eres mi más bello pensamiento.
Porque cuando estás cerca, todo tiene sentido:
eres mi sueño más dulce, mi amor elegido.

Que siga la brisa susurrando tu nombre,
que el cielo nos cubra y la noche se asombre;
pues entre estrellas, silencio y ternura,
quiero amarte por siempre, con toda mi locura.

miércoles, 12 de agosto de 2026

EN UN RINCON DEL MUNDO


 


En un rincón del mundo, florece el amor,
sin temor ni sombra, sin nada que oprimir,
bajo un sol radiante, que brilla con fervor,
se entrelazan las almas, queriendo vivir.
 
En cada esquina brota, suave como el viento,
las risas resplandecen, como un bello cantar,
las manos se abrazan, traspasan el tiempo,
el aire se llena de un dulce palpitar.
 
Mujeres que danzan, olas del mar,
sus pasos van suaves, cual brisa en el sol,
en su giro divino, el alma va a elevar,
de sus ojos brota un destello de amor.
 
Hombres del campo, que siembran pasión,
con fe en sus manos, suerte en el labrar,
mientras cantan al cielo, su voz es canción,
suenan acordes dulces, un laúd sin cesar.

En un rincón del mundo, florece el amor...

 
 
 
 
 
 
 
 

lunes, 10 de agosto de 2026

MAS QUE A NADA


 

Más que a nada

Oh, amor mío, más que a nada te amo,
como ama el cielo la luz de la aurora,
como el río se entrega, tramo a tramo,
a la dulce canción de cada hora.

Cuando pronuncias mi nombre despacio,
tiembla en mi pecho un jardín encendido,
y el mundo parece volverse espacio
para guardar este amor compartido.

Tus ojos son dos estrellas cercanas
que alumbran mis noches sin luna ni miedo,
y tus manos, caricias tempranas,
me llevan contigo por senderos nuevos.

Se abren las puertas, despierta la vida,
el sol entre risas se posa en tu pelo,
y mi alma, de sueños vestida,
te encuentra en la tierra, la brisa y el cielo.

Si alguna tristeza cruzara el camino,
si el tiempo quisiera borrar nuestra historia,
yo seguiré amándote, amor mío,
porque tú eres mi dicha, mi paz y mi gloria.

Y mientras respire, mientras haya mañana,
mientras cante el viento y florezca la primavera,
te amaré con el alma, de forma temprana,
con un amor que no termina ni espera.

Oh, amor mío, más que a nada te amo,
y si el universo pudiera escuchar,
diría tu nombre, de rama en rama,
porque nací para amarte y soñar.

sábado, 8 de agosto de 2026

LA PENA EN LA TABERNA


 


En la orillita mare,
en la orillita mare,
de una taberna,
voy remojando mis penas
pa' que no mueran.

Ay, qué pena más grande,
la que llevo dentro,
que ni bebiendo vino
se la lleva el viento.

Tengo una pena negra,
negra y cayá,
que cuando llega la noche
me viene a buscar.

Le digo al vino:
—Sácame esta pena.
Y el vino me dice:
—No hay copa que pueda.

Ay, pena, penita, pena,
no me vengas a buscar,
que bastante tengo ya
con lo que llevo detrás.

Que suene la guitarra,
que llore el bordón,
que cuando canta el flamenco
se desangra el corazón.

En la orillita mare
de aquella taberna,
yo puse mis dolores
encima de la mesa.

Y si no fuera por el cante,
por el vino y la guitarra,
mis penas estarían
debajo de la tierra.

Ay, mare de mi alma,
qué amarga es la vida,
cuando uno tiene una pena
y no encuentra salida.

Pero mientras haya vino,
guitarra y primavera,
seguiré cantando mi pena
en la puerta de la taberna.

Y que nadie me pregunte
por qué canto de esta manera:
que hay penas que no se cuentan,
se cantan… y se entierran.

viernes, 7 de agosto de 2026

DONDE LA POESIS TE ENCUENTRA


No fue el destino
quien me condujo hasta tu nombre;
fue una antigua corriente de luz
que conocía el camino
mucho antes de que mis pasos
aprendieran a buscarte.

Desde entonces,
cada palabra quiso parecerse a ti.
Las vocales guardaron el calor de tus manos,
las consonantes levantaron puentes
para que mi voz pudiera alcanzarte,
y los silencios,
esos viejos cómplices del alma,
comenzaron a florecer
como jardines después de la lluvia.

Hay una patria secreta
escondida en tu mirada.
Allí descansan los inviernos,
las despedidas pierden su oficio
y el tiempo se sienta,
humilde,
a contemplar cómo dos corazones
inventan una eternidad
con apenas un instante.

Yo aprendí a quererte
como se aprende el mar:
sin terminar de comprenderlo,
pero confiando
en que cada ola
trae una verdad distinta.

Fui recogiendo las migajas
que dejaba tu ternura
por los senderos del día,
hasta descubrir
que el amor no era un incendio,
sino una llama paciente
que sabe permanecer
cuando el viento cambia de nombre.

Tus sueños
se volvieron refugio para mis noches,
y mis versos,
aves obstinadas,
hallaron en tu pecho
el único cielo
del que nunca quisieron partir.

Si alguna vez la distancia
pretende escribir su sombra
entre nosotros,
que encuentre nuestras almas
ocupadas en la misma tarea:
bordar esperanza
sobre la tela frágil de los días,
abrir ventanas
donde otros levantan muros,
y seguir pronunciando
el milagro de existir juntos
como quien enciende una estrella
con la sola fuerza
de un beso recordado.

Porque el verdadero amor
no vence al tiempo;
lo convence,
con infinita dulzura,
de caminar a nuestro lado,
mientras la vida,
agradecida,
continúa escribiendo
nuestros nombres
en el margen más luminoso
de la eternidad.

jueves, 6 de agosto de 2026

ROMANCE DE LAS TRECE ROSAS


 A las doce y media, la noche callaba,
la prisión dormía entre sombras y hiel;
la puerta, muy lenta, crujió mientras entraba
un destino escrito con tinta cruel.

Vestida de azul, sin temblor en la frente,
una voz pronunció tres nombres al azar;
pero no eran nombres, eran la simiente
que el miedo jamás pudo arrancar.


Martina escuchó el silencio infinito,
Victoria apretó la esperanza en su piel,
Ana levantó la mirada al cielo escrito
con estrellas que lloraban por él.

Sabían el precio de aquella llamada,
sabían que el alba traería el final;
mas ninguna quebró su alma encendida,
ni dobló la cabeza ante el odio mortal.

La tapia esperaba desnuda y fría,
el viento guardaba un último adiós;
cuarenta y tres hombres, trece vidas floridas,
marchaban erguidos bajo el mismo sol.

Creyeron las balas borrar la memoria,
cerrar para siempre la voz y la flor;
pero el tiempo convirtió aquella historia
en un jardín eterno de valor.

No fueron espinas nacidas del miedo,
ni sombras perdidas en la oscuridad;
fueron rosas jóvenes, abiertas al viento,
regadas con sangre por la libertad.

Y aún cuando la noche parece vencer,
y la injusticia levanta su voz,
Madrid sigue oyendo, al amanecer,
el nombre inmortal de las Trece Rosas.

Porque hay vidas que mueren,
pero nunca se olvidan;
y hay flores que el odio corta en la tierra,
sin saber que florecen para toda la vida.

martes, 4 de agosto de 2026

LAS MANOS DEL MAÑANA


 

Mis manos, vacías de mañana,
con la pobreza pegada a los nudillos,
abren una flor de incertidumbre
sobre la tierra reseca del destino.

No hay pan en los surcos del aire,
ni agua para la sed de los caminos.
Solo un sol de hierro
golpeando la espalda
de quienes levantan el mundo
sin llegar nunca a poseerlo.

Tu risa, pintada al óleo
sobre la piel limpia de la inocencia,
bajó un día
a la garganta oscura de la mina,
donde el carbón devora los nombres
y la esperanza aprende
a respirar entre el polvo.

Allí quedaron los sueños,
cubiertos de silencio,
como semillas enterradas
esperando una lluvia de justicia.

Pero la tierra conoce el milagro.
Lo sabe la raíz
que rompe la piedra sin hacer ruido;
lo sabe la espiga
que nace donde parecía imposible;
lo saben las manos
que jamás dejaron de sembrar
aunque la cosecha fuera el hambre.

Por eso no renuncio.

Mis manos, heridas y desnudas,
seguirán cavando en la noche,
porque debajo de toda sombra
late una brasa.

Y llegará el día
en que el pan no tenga dueño,
en que la luz salga de las minas
sin llevar luto en los ojos,
y tu risa, libre al fin,
suba desde la profundidad de la tierra
como un trigo encendido,
para llenar de futuro
las manos que nunca dejaron
de creer en el hombre.

CON EL FUEGO DE LA PASION

  Con el fuego de la pasión encendido en tus mejillas, y la noche rendida al brillo de tu mirar, tu melena danza libre, desafiando las orill...