lunes, 31 de agosto de 2026

VOLAR JUNTOS


 Para volar desnudos sin mancharnos de este barro que arrastra la verdad, 
De estos lodos que apagan corazones en un río de egoísmo y soledad. 
Míralos, se hunden sin tocarse, se pierden sin saber mirar atrás, 
Pero tú y yo encontramos un refugio donde el alma aún respira libertad. 

Y aunque digan que hace falta cielo para poder despegar, 
yo he aprendido entre tus dedos otra forma de volar. 
Ni tú ni yo necesitamos alas, para elevarnos más allá, 
Cogidos de la mano, sin miedo, dibujando sueños al andar. 

Ni tú ni yo necesitamos alas, si el cielo empieza en tu mirar, 
volamos libres, sin cadenas, hacia un mundo por crear. 
Caminamos por un cielo de promesas donde el tiempo
 Se detiene a escuchar, 
Cada paso es un mosaico lento de ilusiones que no quieren callar. 

Y dejamos atrás los disfraces, las mentiras que quisieron pesar, 
Rompiendo moldes, viejas sombras, todo aquello que no deja amar. 
Que se queden los prejuicios con su frío y su disfraz, 
nosotros somos incendio que no van a apagar. 

Ni tú ni yo necesitamos alas, para elevarnos más allá, 
cogidos de la mano, sin miedo, dibujando sueños al andar. 
Ni tú ni yo necesitamos alas, si el cielo empieza en tu mirar, 
volamos libres, sin cadenas, hacia un mundo por crear. 


JESÚS PÉREZ ROMERO 


domingo, 30 de agosto de 2026

EL ULTIMO ESLABON


 El último eslabón de la cadena
me ata sin remedio a tu cintura,
y busco entre tus curvas la manera
de descifrar tu mapa de locura.

Me declaro culpable de quererte,
sin juez, sin abogado y sin testigos;
mi delito fue el miedo de perderte,
mi condena, dormir entre tus labios.

Robo a la noche un verso clandestino,
lo escondo entre las sombras de tu pelo,
y el fiscal de tu boca, peregrino,
me sentencia a vagar lejos del cielo.

Pero rompo los muros del convento
con la fuerza febril de un beso ardiente,
y libero en tus ojos tanto viento
que hasta la luna tiembla de repente.

Ya no quiero absolución ni penitencia,
ni cadenas que puedan sujetarnos;
si amarte es mi delito y mi sentencia,
que nadie venga nunca a perdonarnos.

MADRUGADAS DE INVIERNO


 

En las madrugadas frías de invierno 
me duermo sin hacer ruido, 
entre sombras barrocas que tiemblan 
al borde de lo perdido. 

Susurran viejas miradas con sonrisa de moral, 
dibujando en los caminos un reflejo irreal. 
Y nacen desde el fondo de los espejos del alma, 
fragmentos de un silencio que nunca encuentra calma. 

En las madrugadas frías de invierno me dejo caer, 
en el eco lejano de tu voz que no quiere volver. 
Y entre sábanas frías abrazo la soledad, 
como si en su vacío aún te pudiera encontrar. 


En las esquinas calladas de una fuente de cristal, 
se duermen tus recuerdos con miedo a despertar. 
Se esconden entre ramas de un sueño sin final, 
o en surcos casi perfectos que la noche va a trazar. 

Y el viento los arrastra sin rumbo ni razón, 
dejando en cada grieta pedazos de tu voz. 
En las madrugadas frías de invierno me dejo caer, 
en el eco lejano de tu voz que no quiere volver. 

Y entre sábanas frías abrazo la soledad, 
como si en su vacío aún te pudiera encontrar. 
Y si el alba pregunta por ti, diré que nunca te fuiste, 
que habitas en cada sombra de lo que ya no existe. 

Que vives en el susurro de esta eterna estación, 
donde el frío no es invierno… es solo tu adiós. 
En las madrugadas frías de invierno me duermo otra vez, 
entre restos de un sueño que nunca logré comprender. 

Y en la noche infinita de mi fragilidad, 
tu recuerdo es la herida que no deja de sangrar. 
En las madrugadas frías de invierno… me duermo… 
en las sábanas frías de mi eterna soledad.
 

viernes, 28 de agosto de 2026

OTRA TARDE MAS


 

Otra tarde más deshojando las horas de un reloj cansado de latir,
colgado en la pared sin memoria, sin saber de ti ni de mí.
Nunca entendió mis dudas ni mis ganas, ni el peso leve de esperar,
solo marca el tiempo que no pasa cuando no te vuelvo a encontrar.
 
Y aquí estoy, contando silencios, dibujando tu voz en el aire,
otra tarde muriendo despacio sin saber si vas a llamarme.
Y aquí estoy, atrapado en lo mismo, entre el sueño y lo que no fue,
otra tarde más sin destino aprendiendo a perderte otra vez.
 
Otra tarde más trazando garabatos que se esconden bajo tu nombre,
como niños jugando al olvido en rincones donde no respondes.
El teléfono guarda secretos, su silencio grita por ti,
y en su frío metal me reflejo como alguien que ya no es feliz.
 
Y aquí estoy, contando silencios, dibujando tu voz en el aire,
otra tarde muriendo despacio sin saber si vas a llamarme.
Y aquí estoy, atrapado en lo mismo, entre el sueño y lo que no fue,
otra tarde más sin destino aprendiendo a perderte otra vez.
 
Otra tarde más, versos torcidos, como palmeras frente al vendaval,
sosteniendo un cielo vencido donde ya no quieres volar.
Golondrinas pintan de negro los párpados de la ciudad,
y en su vuelo se llevan lejos lo que nunca supe guardar.
 
Y en las cornisas del olvido anidan todas tus ausencias,
mi refugio se vuelve ruido y tu voz… pura ausencia.
Tu teléfono ya no recuerda la historia que fui para ti,
y en esta tarde que no termina sé que también te perdí.
 
Y aquí estoy, contando silencios, dejando que caiga la tarde,
otra herida cerrando en falso sin valor para olvidarte.
Y aquí estoy, con las manos vacías, recogiendo lo que no fue,
otra tarde más que se enfría… y tú no vuelves otra vez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 27 de agosto de 2026

HERMANA DEL MAR


 


Hermana pequeña del mar,
Bañas con tus olas calladas
Los campos fértiles del universo,
Los sueños que nadie sembraba.
Lavas los pies cansados
De naranjos que ya no cantan,
Y las manos quemadas
De almas que el mundo aparta.
 
Guardas historias que el viento no cuenta,
Lloras sal en cada marea lenta…
Y apagas con tus besos el fuego,
Que arde en los ojos del hombre ciego,
Las llamas que gritan desde el dolor,
Las cenizas de un roto amor.
 
Hermana del mar, llévate el frío,
Cura la herida, calma el vacío,
Donde la justicia nunca llegó,
Que nazca vida en tu canción.
 
Te vuelves manantial secreto,
De caricias que nadie ve,
Susurros que viven en silencio,
En la piel que no puede ser.
Pero solo el aire te toca,
Despeina tu soledad,
Araña tu espalda salada
y no te deja de amar.
 
Se pierde en tus playas, loco de amor,
Sin entender tu eterno dolor…
Y apagas con tus besos el fuego,
que arde en los ojos del hombre ciego,
las llamas que gritan desde el dolor,
las cenizas de un roto amor.
 
Hermana del mar, llévate el frío,
Cura la herida, calma el vacío,
Donde la justicia nunca llegó,
Que nazca vida en tu canción.
Si el mundo olvidó cómo mirar,
Tú sigues sabiendo perdonar,
Aunque te hieran sin piedad…
Sigues volviendo a empezar.
 
Apaga con tus besos el miedo,
Rompe las puertas del oscuro infierno,
Que en tus orillas vuelva a latir
 Lo que nunca pudo vivir.
 
Hermana del mar, no dejes de amar,
Aunque te quieran silenciar,
Que en cada ola quede tu voz… gritando justicia...
 
JESÚS PÉREZ ROMERO
 
 
 

miércoles, 26 de agosto de 2026

OASIS DE ESPEJOS ROTOS


 

Como el polvo denso, volátil y errante,
que cubre con su manto de gris ceniza
las arenas del desierto,
ese gigante donde el viento mis pasos
siempre borra a toda prisa.
Así se siente este silencio constante,
una página de olvido que en mi piel aterriza.
 
Lloro suspiros perfectamente ordenados,
aleatoriamente puestos en el altar,
en el marco vacío de un sueño olvidado
que ya no me deja ni descansar.
 
Y busco en la locura de un nuevo amanecer
el oasis que calme, con su manantial,
esta sed de espejos rotos, este padecer,
que deja el recuerdo de tu ausencia fatal.
Un reflejo herido que no sabe volver,
una sed que nace en mi pecho... como un puñal.
 
Y cada madrugada desnudo mi cuerpo,
despojo la armadura de la realidad.
Para escapar de este puerto muerto,
como un ocupa clandestino de la eternidad,
me lanzo al vacío, me siento despierto,
por las ventanas abiertas de la soledad.
 
Manantial de vidrios, reflejos que cortan,
el agua es arena y el cielo es metal.
Las sombras de ayer ya nada me importan,
si el frío del alma se vuelve inmortal.
 
Busco en la locura de un nuevo amanecer
el oasis que calme, con su manantial,
esta sed de espejos rotos, este padecer,
que deja el recuerdo de tu ausencia fatal.
Un reflejo herido que no sabe volver,
una sed que nace en mi pecho... como un puñal.
 
Como el polvo denso... Manto gris del desierto...
Ocupa clandestino... En la ventana abierta de mi soledad.
 

martes, 25 de agosto de 2026

LAS MEJILLAS DEL UNIVERSO


 

Las olas del mar chocando contra las rocas de mis dedos
se pierden, desesperadas, en la frialdad de tu mirada.
Es un invierno de sal que me quema los huesos,
mientras el agua juega al escondite en la nada.
 
El chapoteo suena entre mi boca muda,
atrapado en el eco de tus palabras de rechazo,
mi voz es un náufrago pidiendo ayuda,
mientras la distancia rompe nuestro último abrazo.
 
Los restos sobrantes de nuestro naufragio
se esparcen como esqueletos bajo el sol,
un presagio de olvido, un triste presagio,
donde el fuego de antes hoy es solo alcohol.
 
Y aquí sigo, sentado en la esquina de mi mente,
rumiando el eco de lo que ya no es nuestro.
Hubo un tiempo en que el amor era urgente,
y el cielo no era un lugar tan lejano y siniestro.
 
Porque en cada caricia, en cada beso,
en aquel fuego sagrado, libre y travieso...
Nos parecía, amor, nos parecía...
Tocar las mejillas del universo.
 
Arena dorada que cada noche nos cubre el llanto,
con ese manto de sal que disfraza la herida.
Mágica desnudez envuelta en tu espanto,
una danza de sombras en una causa perdida.
 
Tus dedos eran brújulas, los míos el camino,
ahora son solo astillas de un barco encallado.
Bebimos el miedo en la copa del vino,
y el perdón se quedó en el puerto olvidado.
 
Y aquí sigo, sentado en la esquina de mi mente,
rumiando el eco de lo que ya no es nuestro.
Hubo un tiempo en que el amor era urgente,
y el cielo no era un lugar tan lejano y siniestro.
 
Porque en cada caricia, en cada beso,
en aquel fuego sagrado, libre y travieso...
Nos parecía, amor, nos parecía...
Tocar las mejillas del universo.
 
¿Dónde quedaron los mapas del cielo?
¿En qué parte del cosmos se perdió tu calor?
Hoy el universo tiene las mejillas de hielo,
y yo solo soy el esqueleto de un antiguo esplendor.
 
Las mejillas del universo... (tan frías ahora)
Tocando el cielo con los labios... (en la arena dorada)
Muda mi boca... Tu rechazo...
Las olas siguen chocando... contra mis dedos...

 

 

 

 

lunes, 24 de agosto de 2026

LUZ EN SOMBRA


 

Con toda la luz del universo brillando,
sobre el eco vacío de tus pensamientos,
se abre un mapa invisible y extraño
donde se pierden tus propios argumentos.
 
Cada día entras sin darte cuenta
en un laberinto de fe y de ambición,
con la bendición fría de las estrellas
que observan en silencio tu obsesión.
 
 Y crees que el mundo gira en tu mando,
que el aire obedece tu voz al pasar,
pero en el fondo se está agrietando
 el pedestal donde quieres reinar.
 
Con toda la luz del universo iluminando
el lado más oscuro de tus pensamientos…
te vas ahogando, te vas negando,
entre tus propios mandamientos.
 
Con toda la luz del universo
apuntando a las grietas de tu convicción…
se va rompiendo, se va cayendo
tu imperio de imposición.
 
Desde la cima de tu torre de acero
miras abajo sin querer mirar,
donde la gente camina en silencio
sin tu doctrina para respirar.
 
Levantas leyes como muros de humo,
ordenes firmes sin preguntar,
y arriesgas todo por mantener el rumbo
de un mundo que no quieres soltar.
 
Pero el poder que creías eterno
empieza lento a desdibujar,
y lo que llamas “orden correcto”
se vuelve ruido al despertar.
 
Con toda la luz del universo iluminando
el lado más oscuro de tus pensamientos…
te vas ahogando, te vas negando,
entre tus propios mandamientos.
 
Con toda la luz del universo apuntando
a las grietas de tu convicción…
se va rompiendo, se va cayendo
tu imperio de imposición.
 
Y en el silencio de lo que niegas,
 hay una voz que quiere hablar,
no es enemigo, no es guerra nueva,
es solo el miedo a mirar atrás.
 
Con toda la luz del universo brillando,
ya no hay sombras que puedas ocultar…
y en ese instante vas comprendiendo
que el control no es libertad.
 
JESÚS PÉREZ ROMERO
 
 
 
 
 

LA PALOMA DEL AZAHAR


 


Cuando la flor del naranjo bañaba
su pelo con perfumes de azahar,
un navajazo frío quiso matar
la paloma que a volar comenzaba.

Libre ya de la moral que la azotaba,
como el cielo oscuro azota al mar,
el olvido azul quiso arrebatar
los sueños que cada noche soñaba.

Pero el alba, vestida de esperanza,
despertó en sus alas un rumor,
y volvió a levantar su vuelo al cielo.

Ni la herida pudo robarle la confianza,
ni el olvido consiguió apagar su amor:
la paloma venció al dolor con su vuelo.

viernes, 21 de agosto de 2026

BRISA CELOSA


 Como brisa celosa que se estrella
contra el muro infinito del cielo,
así mi amor, convertido en anhelo,
golpea tu corazón sin dejar huella.

Mi voz, que por tus labios se atropella,
se pierde entre las alas de aquel viento,
llevando hasta tu pecho el sentimiento
que en silencio por ti mi alma destella.

Y aunque seas roca fría ante mi fuego,
yo sigo pronunciando tu nombre,
como quien busca luz en el desvelo.

Quizá algún día, vencido el invierno,
tu corazón comprenda que mi ruego
nació para quererte sin gobierno.

martes, 18 de agosto de 2026

HOMENAJE A GARCIA LORCA


 La noche guardó silencio
cuando se apagó tu voz,
y Granada, entre sus sombras,
lloró contigo, Lorca.

Te llevaron por un camino
donde la muerte esperaba,
pero no pudieron llevarse
los versos de tu garganta.

Quedó la luna encendida,
temblando sobre los olivares,
y un caballo sin jinete
recorrió los viejos mares.

Tu sangre quedó en la tierra,
tu nombre, vivo en el viento,
y cada guitarra llora
cuando recuerda aquel tiempo.

No mueren los poetas
si su palabra permanece;
tú sigues entre nosotros
cuando una voz te recuerda.

Federico, duerme en la noche,
bajo la estrella más clara:
tu poesía sigue viva,
como una rosa de Granada.

lunes, 17 de agosto de 2026

FUEGO EN EL COSMO


 

De un tiempo a esta parte se ha llenado el jardín
de gurús de diseño y maestros sin fin;
escuelas de pensamiento con aroma a jazmín
que venden un despertar dentro de un maletín.

Afloran como rosas en plena primavera,
cada cual asegurando poseer la verdad entera;
pregonan desde torres, con solemnidad y talla,
que son los nuevos padres de la nueva gran batalla.

Uno habla de propósito, otro de innovación,
otro ha encontrado el centro de toda evolución;
uno te cobra el curso, otro vende inspiración,
y todos tienen fórmulas para hallar la solución.

Te explican que el fracaso es cuestión de actitud,
que basta con pensarlo para hallar la plenitud;
que el mundo está esperando tu genial transformación,
previo pago, naturalmente, de la correspondiente comisión.

Hay gurús de la brújula, del alma y del color,
del liderazgo consciente y del éxito interior;
gurús de la estrategia, del cambio y del talento,
que cambian de doctrina según sople el viento.

Y si preguntas: «¿Qué pruebas sostienen su teoría?»,
te responden con metáforas, silencio y poesía;
pues donde falta evidencia, florece la convicción,
y donde sobra marketing, se disfraza la opinión.

Pero el jardín es grande, y tiene otra verdad:
que nadie posee entero el mapa de la realidad;
que aprender no es seguir al que levanta más la voz,
ni llamar sabiduría a quien se anuncia como dios.

Quizá entre tanta rosa de etiqueta y vanidad,
convenga cultivar dudas, paciencia y curiosidad;
regar lo que funciona, podar la pretensión
y dejar que el pensamiento respire sin patrón.

Porque el sabio verdadero no necesita pedestal,
ni convierte cada duda en un producto comercial;
sabe que toda certeza, cuando empieza a florecer,
merece alguna pregunta antes de dejarse vender.

Y así, mientras los gurús se disputan el jardín,
con sus fórmulas doradas y su aroma a jazmín,
tal vez la gran enseñanza, sin curso y sin maletín,
sea aprender a distinguir la flor… de quien la vende por fin.

 

 

 

 

viernes, 14 de agosto de 2026

CON EL FUEGO DE LA PASION


 

Con el fuego de la pasión encendido en tus mejillas,
y la noche rendida al brillo de tu mirar,
tu melena danza libre, desafiando las orillas del viento
que no sabe si seguirte o naufragar.
 
Caminas con misterio, con insolencia serena,
como quien ya conoce el final de la canción,
y en cada paso dejas huellas que envenenan
a los que caen rendidos a tu dulce tentación.
 
Y juegas a ser invencible, aunque tiemble tu interior,
te escondes tras mil colores para disfrazar tu voz.
Eres fuego que no quema, pero enciende el corazón,
un suspiro entre la guerra de deseo y de razón,
tan orgullo, tan ternura, tan difícil de alcanzar,
eres todo lo que duele y no se puede olvidar.
 
 
Eres lluvia en pleno incendio, eres calma en tempestad,
la belleza de lo incierto que nadie puede domar.
Impregnas cada instante de pasión y de inocencia,
como un sueño que se niega a despertar,
y aunque juegas a ser fuerte, tu esencia
susurra secretos que no quieres revelar.
 
Bajo ese manto brillante que deslumbra y confunde,
se esconden tus caprichos y tu fragilidad,
y en las sombras de tu mundo, donde todo se difunde,
late un alma que también quiere amar.
 
Pero nadie ve el silencio que se esconde en tu mirar,
ni las grietas invisibles que no quieres mostrar.
Eres fuego que no quema, pero enciende el corazón,
un suspiro entre la guerra de deseo y de razón,
tan orgullo, tan ternura, tan difícil de alcanzar,
eres todo lo que duele y no se puede olvidar.
 
Eres lluvia en pleno incendio, eres calma en tempestad,
la belleza de lo incierto que nadie puede domar.
Y aunque el mundo caiga a tus pies, y se rindan a tu piel,
hay un eco en tu interior que no sabe responder…
Si el amor es un juego, o una herida sin cerrar,
si eres dueña del deseo o prisionera de amar.
 
Eres fuego, eres viento, eres duda y verdad,
una historia sin final que nadie puede contar,
tan orgullo, tan ternura, tan difícil de entender,
eres todo lo que quiero… y no puedo tener.
 
Eres magia en la penumbra, eres luz al naufragar,
la belleza de lo eterno que no se deja atrapar.


 

 

 

 

jueves, 13 de agosto de 2026

EL MURMULLO SUAVE


 El murmullo suave de la brisa nos abraza,
y a tu lado, mi amor, la noche se acompasa.
El tiempo se detiene, sin prisa y sin temor,
mientras las estrellas escriben nuestro amor.

Tu risa es melodía que despierta mi alma,
un dulce refugio que me devuelve la calma.
Y en cada mirada, profunda y sincera,
descubro que amarte es mi eterna primavera.

Las hojas van contando secretos del pasado,
historias que el viento guarda a nuestro lado.
Y yo, contemplándote bajo el cielo estrellado,
agradezco al destino haberte encontrado.

Si la luna pudiera escuchar lo que siento,
le diría que eres mi más bello pensamiento.
Porque cuando estás cerca, todo tiene sentido:
eres mi sueño más dulce, mi amor elegido.

Que siga la brisa susurrando tu nombre,
que el cielo nos cubra y la noche se asombre;
pues entre estrellas, silencio y ternura,
quiero amarte por siempre, con toda mi locura.

miércoles, 12 de agosto de 2026

EN UN RINCON DEL MUNDO


 


En un rincón del mundo, florece el amor,
sin temor ni sombra, sin nada que oprimir,
bajo un sol radiante, que brilla con fervor,
se entrelazan las almas, queriendo vivir.
 
En cada esquina brota, suave como el viento,
las risas resplandecen, como un bello cantar,
las manos se abrazan, traspasan el tiempo,
el aire se llena de un dulce palpitar.
 
Mujeres que danzan, olas del mar,
sus pasos van suaves, cual brisa en el sol,
en su giro divino, el alma va a elevar,
de sus ojos brota un destello de amor.
 
Hombres del campo, que siembran pasión,
con fe en sus manos, suerte en el labrar,
mientras cantan al cielo, su voz es canción,
suenan acordes dulces, un laúd sin cesar.

En un rincón del mundo, florece el amor...

 
 
 
 
 
 
 
 

lunes, 10 de agosto de 2026

MAS QUE A NADA


 

Más que a nada

Oh, amor mío, más que a nada te amo,
como ama el cielo la luz de la aurora,
como el río se entrega, tramo a tramo,
a la dulce canción de cada hora.

Cuando pronuncias mi nombre despacio,
tiembla en mi pecho un jardín encendido,
y el mundo parece volverse espacio
para guardar este amor compartido.

Tus ojos son dos estrellas cercanas
que alumbran mis noches sin luna ni miedo,
y tus manos, caricias tempranas,
me llevan contigo por senderos nuevos.

Se abren las puertas, despierta la vida,
el sol entre risas se posa en tu pelo,
y mi alma, de sueños vestida,
te encuentra en la tierra, la brisa y el cielo.

Si alguna tristeza cruzara el camino,
si el tiempo quisiera borrar nuestra historia,
yo seguiré amándote, amor mío,
porque tú eres mi dicha, mi paz y mi gloria.

Y mientras respire, mientras haya mañana,
mientras cante el viento y florezca la primavera,
te amaré con el alma, de forma temprana,
con un amor que no termina ni espera.

Oh, amor mío, más que a nada te amo,
y si el universo pudiera escuchar,
diría tu nombre, de rama en rama,
porque nací para amarte y soñar.

sábado, 8 de agosto de 2026

LA PENA EN LA TABERNA


 


En la orillita mare,
en la orillita mare,
de una taberna,
voy remojando mis penas
pa' que no mueran.

Ay, qué pena más grande,
la que llevo dentro,
que ni bebiendo vino
se la lleva el viento.

Tengo una pena negra,
negra y cayá,
que cuando llega la noche
me viene a buscar.

Le digo al vino:
—Sácame esta pena.
Y el vino me dice:
—No hay copa que pueda.

Ay, pena, penita, pena,
no me vengas a buscar,
que bastante tengo ya
con lo que llevo detrás.

Que suene la guitarra,
que llore el bordón,
que cuando canta el flamenco
se desangra el corazón.

En la orillita mare
de aquella taberna,
yo puse mis dolores
encima de la mesa.

Y si no fuera por el cante,
por el vino y la guitarra,
mis penas estarían
debajo de la tierra.

Ay, mare de mi alma,
qué amarga es la vida,
cuando uno tiene una pena
y no encuentra salida.

Pero mientras haya vino,
guitarra y primavera,
seguiré cantando mi pena
en la puerta de la taberna.

Y que nadie me pregunte
por qué canto de esta manera:
que hay penas que no se cuentan,
se cantan… y se entierran.

viernes, 7 de agosto de 2026

DONDE LA POESIS TE ENCUENTRA


No fue el destino
quien me condujo hasta tu nombre;
fue una antigua corriente de luz
que conocía el camino
mucho antes de que mis pasos
aprendieran a buscarte.

Desde entonces,
cada palabra quiso parecerse a ti.
Las vocales guardaron el calor de tus manos,
las consonantes levantaron puentes
para que mi voz pudiera alcanzarte,
y los silencios,
esos viejos cómplices del alma,
comenzaron a florecer
como jardines después de la lluvia.

Hay una patria secreta
escondida en tu mirada.
Allí descansan los inviernos,
las despedidas pierden su oficio
y el tiempo se sienta,
humilde,
a contemplar cómo dos corazones
inventan una eternidad
con apenas un instante.

Yo aprendí a quererte
como se aprende el mar:
sin terminar de comprenderlo,
pero confiando
en que cada ola
trae una verdad distinta.

Fui recogiendo las migajas
que dejaba tu ternura
por los senderos del día,
hasta descubrir
que el amor no era un incendio,
sino una llama paciente
que sabe permanecer
cuando el viento cambia de nombre.

Tus sueños
se volvieron refugio para mis noches,
y mis versos,
aves obstinadas,
hallaron en tu pecho
el único cielo
del que nunca quisieron partir.

Si alguna vez la distancia
pretende escribir su sombra
entre nosotros,
que encuentre nuestras almas
ocupadas en la misma tarea:
bordar esperanza
sobre la tela frágil de los días,
abrir ventanas
donde otros levantan muros,
y seguir pronunciando
el milagro de existir juntos
como quien enciende una estrella
con la sola fuerza
de un beso recordado.

Porque el verdadero amor
no vence al tiempo;
lo convence,
con infinita dulzura,
de caminar a nuestro lado,
mientras la vida,
agradecida,
continúa escribiendo
nuestros nombres
en el margen más luminoso
de la eternidad.

jueves, 6 de agosto de 2026

ROMANCE DE LAS TRECE ROSAS


 A las doce y media, la noche callaba,
la prisión dormía entre sombras y hiel;
la puerta, muy lenta, crujió mientras entraba
un destino escrito con tinta cruel.

Vestida de azul, sin temblor en la frente,
una voz pronunció tres nombres al azar;
pero no eran nombres, eran la simiente
que el miedo jamás pudo arrancar.


Martina escuchó el silencio infinito,
Victoria apretó la esperanza en su piel,
Ana levantó la mirada al cielo escrito
con estrellas que lloraban por él.

Sabían el precio de aquella llamada,
sabían que el alba traería el final;
mas ninguna quebró su alma encendida,
ni dobló la cabeza ante el odio mortal.

La tapia esperaba desnuda y fría,
el viento guardaba un último adiós;
cuarenta y tres hombres, trece vidas floridas,
marchaban erguidos bajo el mismo sol.

Creyeron las balas borrar la memoria,
cerrar para siempre la voz y la flor;
pero el tiempo convirtió aquella historia
en un jardín eterno de valor.

No fueron espinas nacidas del miedo,
ni sombras perdidas en la oscuridad;
fueron rosas jóvenes, abiertas al viento,
regadas con sangre por la libertad.

Y aún cuando la noche parece vencer,
y la injusticia levanta su voz,
Madrid sigue oyendo, al amanecer,
el nombre inmortal de las Trece Rosas.

Porque hay vidas que mueren,
pero nunca se olvidan;
y hay flores que el odio corta en la tierra,
sin saber que florecen para toda la vida.

martes, 4 de agosto de 2026

LAS MANOS DEL MAÑANA


 

Mis manos, vacías de mañana,
con la pobreza pegada a los nudillos,
abren una flor de incertidumbre
sobre la tierra reseca del destino.

No hay pan en los surcos del aire,
ni agua para la sed de los caminos.
Solo un sol de hierro
golpeando la espalda
de quienes levantan el mundo
sin llegar nunca a poseerlo.

Tu risa, pintada al óleo
sobre la piel limpia de la inocencia,
bajó un día
a la garganta oscura de la mina,
donde el carbón devora los nombres
y la esperanza aprende
a respirar entre el polvo.

Allí quedaron los sueños,
cubiertos de silencio,
como semillas enterradas
esperando una lluvia de justicia.

Pero la tierra conoce el milagro.
Lo sabe la raíz
que rompe la piedra sin hacer ruido;
lo sabe la espiga
que nace donde parecía imposible;
lo saben las manos
que jamás dejaron de sembrar
aunque la cosecha fuera el hambre.

Por eso no renuncio.

Mis manos, heridas y desnudas,
seguirán cavando en la noche,
porque debajo de toda sombra
late una brasa.

Y llegará el día
en que el pan no tenga dueño,
en que la luz salga de las minas
sin llevar luto en los ojos,
y tu risa, libre al fin,
suba desde la profundidad de la tierra
como un trigo encendido,
para llenar de futuro
las manos que nunca dejaron
de creer en el hombre.

LA PARTIDA

  Perdí en el juego que tú inventaste, sin comprender las reglas al entrar; moviste mis piezas, luego te marchaste, dejándome solo frente al...