jueves, 18 de junio de 2026
EL CAMINO INTERIOR
Cada paso es un verso,
que la vida va escribiendo,
cada paso es un verso,
que la vida va escribiendo.
Y en el sendero del alma
voy mis sueños descubriendo.
Y en el sendero del alma
voy mis sueños descubriendo.
Ay, caminito sincero,
llévame donde yo quiera,
que entre luces y silencios
va floreciendo mi senda.
Una historia por contar,
lleva el viento en su memoria,
una historia por contar,
lleva el viento en su memoria.
Y en cada huella que dejo
se despierta otra victoria.
Y en cada huella que dejo
se despierta otra victoria.
Ay, caminito sincero,
llévame donde yo quiera,
que entre luces y silencios
va floreciendo mi senda.
Buscando nuevos caminos
con coraje y con nobleza,
buscando nuevos caminos
con coraje y con nobleza.
Los ecos fríos del miedo
se derriten con firmeza.
Los ecos fríos del miedo
se derriten con firmeza.
Ay, caminito sincero,
llévame donde yo quiera,
que entre luces y silencios
va floreciendo mi senda.
Despliegue de mil colores
en la noche más callada,
despliegue de mil colores
en la noche más callada.
Y el alma se encuentra libre
cuando se siente abrazada.
Y el alma se encuentra libre
cuando se siente abrazada.
Ay, caminito sincero,
compañero de mi andar,
que el miedo ya se ha marchado
y la esperanza va a bailar.
miércoles, 17 de junio de 2026
ENTRE MATICES
Saber que en la vida no todo es glamur ni destello,
que no toda la belleza nace del fulgor del oro,
es descubrir que el alma guarda un silencioso sello
forjado en la experiencia,
en la duda y en el lloro.
Hay matices profundos que la prisa no percibe,
tonos suaves que florecen donde el ruido se desvanece;
cada color se entrelaza con aquello que se vive,
y en su mezcla la verdad
lentamente resplandece.
No es la cima más brillante la que ofrece la armonía,
ni el aplauso más sonoro el que colma el corazón;
es la luz de cada encuentro, la serena compañía,
la
ternura que se entrega sin buscar compensación.
Entonces surge un horizonte de contornos apacibles,
dibujado por los pasos de una humilde convicción;
un camino hecho de gestos, de momentos invisibles,
que conducen a
la calma y a una noble dirección.
Y al final de la jornada, cuando cede la tormenta,
se comprende que la dicha no se compra ni se alcanza;
es el amor que nos sostiene, es la paz que nos alienta,
dos abrazos que
en el alma siembran siempre la esperanza.
lunes, 15 de junio de 2026
CUANDO BROTA LA ESENCIA
Las puertas se abren, y el futuro es inclemente,
como un viento desconocido que no deja de soplar;
trae pruebas, silencios y caminos diferentes,
pero tú descubres la manera de avanzar.
Cada paso vacilante se convierte en aprendizaje,
cada caída en la tierra fortalece el corazón;
ya no pesan las máscaras ni el antiguo personaje,
porque nace desde dentro una
nueva convicción.
La prepotencia se torna un pálido presente,
sombra breve que se pierde al amanecer;
lo que parecía gigante se vuelve transparente,
y deja espacio a la verdad de tu ser.
Entonces florece aquello que siempre estuvo oculto,
una luz serena que nadie puede apagar;
tu esencia verdadera, libre de orgullo y tumulto,
empieza lentamente, pero firme, a brotar.
Y aunque el mañana conserve su dureza y su misterio,
ya no caminas temiendo lo que pueda suceder;
porque has hallado en tu alma el más valioso criterio:
ser fiel a quien eres y aprender
a renacer.
sábado, 13 de junio de 2026
EN TUS PRPIAS AGUAS
Así, en un mar de dudas, continúas navegando,
sin mapa ni certeza bajo el cielo cambiante;
las corrientes del tiempo te siguen arrastrando
hacia puertos inciertos
y horizontes distantes.
Las olas del destino te llevan a su compás,
dibujando en la espuma promesas pasajeras;
a veces son caricias, otras rugen detrás
como viejas tormentas que derriban
fronteras.
Persigues luces altas que relucen en la bruma,
nombres hechos de viento, coronas de cristal;
pero toda apariencia, cuando el sueño se esfuma,
deja solo el reflejo de lo
esencial.
Y aunque el brillo y la gloria te sigan desafiando,
ofreciendo espejismos de un efímero poder,
hay un faro silencioso que te está aguardando
en la costa secreta
de tu propio ser.
Porque no está la calma en la tierra prometida,
ni en los aplausos breves que se lleva la marea;
vive en esa corriente profunda y escondida
que fluye cuando el alma consigo
misma se alinea.
Entonces comprenderás, al dejar de combatir,
que el rumbo más certero no siempre es avanzar;
a veces es escuchar lo que quiere decir
la voz que desde dentro no
ha dejado de llamar.
Y cuando al fin descubras, tras tanto mar cruzado,
que cada tempestad tenía una enseñanza en su faz,
sabrás que el verdadero puerto siempre estuvo a tu lado:
es en tus propias aguas donde hallarás tu paz.
viernes, 12 de junio de 2026
ELEGIA A PEPE SUERO
Elegía a Pepe Suero
Se nos fue la voz,
pero quedó el eco.
Se apagó la garganta que cantaba
por los hombres y mujeres de la tierra,
por el jornal sin amo,
por el pan compartido,
por la dignidad herida
y por la esperanza que nunca se arrodilla.
Pepe,
hijo de Andalucía,
compañero de los humildes,
sembrador de canciones en los caminos del pueblo,
no buscaste la gloria de los palacios
ni el aplauso de los poderosos.
Preferiste
la plaza,
la barriada,
el sindicato,
la escuela,
el rincón donde alguien necesitaba
una palabra de aliento
o una guitarra que dijera la verdad.
Cantaste para los que no tenían voz.
Cantaste contra el odio,
contra la injusticia,
contra las fronteras que separan a los seres humanos.
Y en cada verso dejaste encendida
una
pequeña lámpara de libertad.
Tu música fue puente,
fue abrazo,
fue conciencia.
Llevó el nombre de Andalucía
más allá de sus campos y sus ríos,
para recordar que ninguna
tierra es libre
mientras un solo hombre viva encadenado,
mientras una sola mujer sufra desprecio,
mientras un niño conozca el hambre
o un emigrante camine sin amparo.
Hoy el silencio parece más grande.
La guitarra descansa.
La flauta calla.
Pero tu canción sigue caminando
por las calles del Cerro,
por las plazas de Sevilla,
por
los surcos de la memoria
y por el corazón de quienes creen
que otro mundo es posible.
No has muerto, Pepe.
Vives en cada gesto solidario,
en cada mano tendida,
en cada lucha por la igualdad,
en cada joven que aprende
que la libertad no se hereda:
se conquista y se defiende.
Que la tierra te sea leve,
cantautor del pueblo.
Y que allí donde habiten los soñadores,
sigas cantando,
con la misma voz limpia y valiente,
para todos los humanos
que compartimos esta única patria:
la Tierra.
jueves, 11 de junio de 2026
ENTRE ESPINAS Y NIEBLA
Y así las espinas brotan en silencio,
mientras la niebla cubre el horizonte,
como la vida que avanza sin concierto,
buscando luz detrás de cada monte.
Aprendes que el poder no es sólo altura,
ni el brillo efímero de la aclamación;
guarda en sus sombras una voz oscura
que prueba el temple de cada decisión.
En aquel gran día de voces elevadas,
cuando los nombres resuenan en el viento,
te ves entre cumbres y hondas quebradas,
entre la gloria y el cuestionamiento.
Las coronas pesan más de lo que muestran,
los aplausos pasan como pasa el mar;
y son las dudas las que más enseñan
el verdadero arte de gobernar.
Porque no es héroe quien jamás tropieza,
ni quien domina por fuerza o ambición;
es quien convierte la amarga aspereza
en senda firme para el corazón.
Y al mirar atrás, tras la larga travesía,
entre la bruma que el tiempo disipó,
comprendes que la grandeza no vivía
en el triunfo final, sino en cómo
llegó.
miércoles, 10 de junio de 2026
LA LECCION DE LA BRUMA
Cuando las espinas nacen en el sendero
y la bruma desdibuja la dirección,
la vida avanza, cauta, sin aguacero,
guiada apenas por la intuición.
Entonces comprendes que el poder encierra
más sombras que destellos al brillar;
que quien no afirma el paso sobre tierra
puede perderse antes de llegar.
Y llega el día de las proclamaciones,
de las voces que ensalzan tu ascensión,
mientras conviven, bajo los galardones,
la duda antigua y la satisfacción.
Te sientes alta como las montañas
y, al mismo tiempo, frágil como el mar;
pues toda cima guarda sus entrañas
y todo triunfo tiene su pesar.
Mas son los susurros, pequeños y constantes,
los que revelan la verdad del ser;
no los aplausos ruidosos y distantes
que vienen sólo para desaparecer.
Porque la gloria es humo pasajero,
y el heroísmo, apenas una luz;
lo que permanece al final del sendero
es la huella que deja cada cruz.
Así descubres, al cerrar la historia,
que el mérito no habita en la ovación:
vive en el viaje que conduce a la victoria
y en la nobleza de cada decisión.
martes, 9 de junio de 2026
LAS FLORES A TUS PIES
Las flores a tus pies se marchitan despacio,
como cartas antiguas olvidadas en el viento;
cada pétalo que cae deja vacío un espacio,
donde alguna vez habitó
la luz del primer sentimiento.
Las flores a tus pies se marchitan lentamente,
como recuerdos que el tiempo arrastra sin piedad,
sus hojas caen, evocando lo inminentemente,
de una infancia perdida en la tormenta
de la verdad.
Y en su perfume tenue aún respiran los días
de juegos bajo cielos que parecían eternos,
cuando el mundo cabía en pequeñas alegrías
y
los inviernos eran menos fríos, menos severos.
Pero la verdad llegó con su paso inevitable,
desnudando los sueños de su frágil esplendor;
mostró que todo instante es apenas alcanzable,
una chispa
suspendida entre la sombra y el ardor.
Ahora las flores guardan en su silencio marchito
los nombres que la memoria no consigue retener;
y cada hoja caída escribe un verso infinito
sobre aquello que amamos y
tuvimos que perder.
Sin embargo, entre la tierra donde muere la belleza,
queda una semilla oculta bajo el dolor y la estación;
porque incluso en la pérdida florece la certeza
de que
vive para siempre lo que habitó el corazón.
lunes, 8 de junio de 2026
LA OTRA CARA DEL LAUREL
Las risas se convierten en un eco distante,
las palabras de alabanza suenan huecas al pasar;
lo que ayer parecía un horizonte deslumbrante
hoy se vuelve una niebla difícil
de atravesar.
Te envuelven en un hilo, como un suéter que aprieta,
tejido con expectativas, con miradas y opinión;
y el alma, que era libre como gaviota inquieta,
vacila entre
la sombra y su propia convicción.
Soñaste con este día, radiante y vibrante,
con laureles encendidos coronando tu labor;
imaginaste la cima como un instante triunfante,
sin sospechar los silencios
que acompañan al honor.
Porque el brillo también pesa cuando cae sobre el pecho,
y el aplauso repetido puede perder su calor;
cada logro abre preguntas en el corazón deshecho,
cada meta
conquistada deja espacio al temor.
Entonces miras atrás, hacia el fuego primitivo,
la chispa que no buscaba recompensa ni altar;
solo el gozo de crear, de sentirte vivo,
de nombrar con tus palabras lo imposible
de nombrar.
Y comprendes que el camino no termina en la victoria,
ni en la corona efímera que el tiempo ha de marchitar;
la verdadera conquista se escribe en la memoria
de quien sigue
construyendo aun cuando deja de brillar.
Así el eco se transforma en una música constante,
y las dudas, como hojas, aprenden a caer;
porque más allá del premio, del instante deslumbrante,
permanece
quien persiste, y vuelve a renacer.
sábado, 6 de junio de 2026
Espejos de neón
Las luces parpadean, tu imagen se refleja,
en espejos distorsionados que observan tu andar,
cada halago inyecta vida, mas también deja queja,
pues la prepotencia a veces oculta el naufragar.
Caminas entre sombras vestidas de aplausos,
coronado por voces que alimentan tu altivez;
pero el eco de la noche, entre silencios escasos,
susurra que la gloria también conoce la vejez.
Tus pasos dejan huellas sobre pisos de cristal,
donde el brillo de la superficie engaña la visión;
nadie ve las grietas bajo el gesto triunfal,
ni el temblor que se disfraza de firme
convicción.
Y mientras la ciudad celebra tu figura erguida,
los espejos multiplican aquello que quieres ser;
mas no pueden ocultar la parte más escondida,
esa sed interminable de reconocimiento y poder.
Porque el orgullo es un barco de velas encendidas,
hermoso cuando surca las aguas del valor;
pero si olvida la tormenta y las corrientes escondidas,
termina a la deriva, cautivo de su propio resplandor.
Entonces cesan las luces, se apaga la ilusión,
y en el cristal desnudo ya no hay nada que fingir;
solo un rostro que descubre, tras tanta admiración,
que la fuerza más profunda
consiste en no huir.
viernes, 5 de junio de 2026
ENTRE LA SOMBRA Y LA LUZ
En la quietud de una tarde serena,
cuando el sol se despide del mar,
tu recuerdo florece en mis venas
como un canto imposible de callar.
Llegaste despacio, como la brisa
que acaricia los campos al pasar,
y dejaste en mi alma una sonrisa
que ni el tiempo ha podido borrar.
Tus ojos guardaban universos,
secretos que aprendí a descifrar,
y en el eco dulce de tus besos
hallé un lugar donde descansar.
No importa la distancia ni el destino,
ni las noches que invitan a olvidar,
porque llevas tu nombre en mi camino
como una estrella que me guía al andar.
Y si algún día el mundo se detiene
y el silencio nos quiere separar,
mi corazón sabrá que te mantiene
viva en cada latido al despertar.
Porque amar es sembrar eternidades
en un instante breve y fugaz,
es encontrarse entre mil soledades
y descubrir que existe algo más.
miércoles, 3 de junio de 2026
LA LUNA
La luna te regaló su fulgor,
un lienzo cósmico de estrellas mil,y la Alhambra, con su antiguo amor,
perfumó tus sueños, tan gentil.
En tus ojos, un abismo insondable,
donde el misterio eterno se oculta,
un secreto dulce, inalterable,
en cada mirada que me resulta.
Tu rostro, cual amapola tierna,
muestra inocencia pura y serena,
la protección que siempre fue eterna,
un alma protegida, ajena.
Jamás conociste la gran libertad,
pero en tu ser reside una gracia,
una quietud, una inmensidad,
que mi alma enamorada abraza.
Con el amor juegas, ligero, efímero,
cual niño que mece una cometa,
surcando el cielo, un vuelo sincero,
una sensación nueva, secreta.
Tu cuerpo vibra, un himno a la vida,
descubriendo el gozo en su latir,
una aventura recién nacida,
un despertar, un dulce sentir.
Conviertes tu existencia en un confín,
un negro agujero, dulce, atrayente,
donde la noche nace de tu sinfín,
dispuesta a beber el amor ardiente.
Y cada noche, con afán voraz,
buscas nutrirte de mi cariño,
un solo trago, un amor tenaz,
que borre todo rastro de desdichado.
Así te siento, luna y Alhambra en ti,
misterio y pureza en tu mirar,
un corazón que late solo por mí,
en este amor que empieza a florecer.
En tu inocencia encuentro mi refugio,
en tu juego el gozo se desliza,
y en tu deseo, un dulce conjuro,
que mi alma en tu abismo se desliza.
martes, 2 de junio de 2026
TU MIRADA ES COMO UNA NOCHE DE INVIERNO
Tu mirada es como una noche de invierno:
larga,
silenciosa,
herida por el viento que atraviesa los recuerdos.
Triste,
como la ventana encendida
de quien espera una llamada que no llega,
como el reloj cansado
que sigue contando horas
en una casa donde la alegría se marchó hace tiempo.
Oscura,
como los caminos que recorren los olvidados,
como las sombras que dejan
las promesas incumplidas
sobre las manos vacías de la gente sencilla.
Oscura,
como el miedo que se esconde
tras los discursos brillantes
y las sonrisas de cartón.
Incierta,
como el horizonte cubierto de niebla
que no permite distinguir
si detrás del amanecer
habita la esperanza
o una nueva decepción.
Como la página en blanco
que tiembla ante la palabra futura,
sin saber si será canto
o lamento.
Pero también tu mirada
guarda la extraña belleza
de las noches de invierno:
esa luz diminuta
que resiste en medio de la tormenta,
ese fuego humilde
que arde contra el frío
sin rendirse jamás.
Tu mirada es como una noche de invierno:
dolor y resistencia,
sombra y memoria,
una tristeza que no se apaga
porque todavía sueña
con un mundo más justo,
más humano,
más digno.
Tu mirada es como una noche de invierno...
y en su oscuridad
aún se adivina
la posibilidad del alba.
lunes, 1 de junio de 2026
MENDIGO
Entre cartones mojados por el relente,
mayo le canta despacio al amanecer,
un hombre duerme abrazado al cemento
como quien ya no espera volver.
Pelo de invierno, barba de niebla,
guantes gastados para no sentir,
y un viejo portal le presta refugio
cuando la noche se olvida de abrir.
Y no hay manos inocentes
que le despierten la piel,
solo sueños que se escapan
antes del amanecer
Mendigo…
con un perro y un café negro,
moja churros en la boca
de la soledad.
Mendigo…
sin relojes ni promesas,
lleva el mundo entre los ojos
y nada que guardar.
Libre del peso de tantas cadenas,
de los bolsillos y del aparentar,
guarda en la cara la risa del viento
y una ternura difícil de explicar.
Bosteza lento, levanta la botella,
acaricia el cristal como a un amor,
y en el vino se pierden los recuerdos
que aún le hablan con otra voz.
Tal vez hubo una ventana,
tal vez alguien le llamó,
tal vez una Gioconda eterna
se quedó en su corazón.
Y mientras cae la tarde encendida
una lágrima le viene a buscar,
y el sol, agotando el último aliento,
le besa antes de marchar.
Mendigo…
con un perro y un café negro,
moja el tiempo lentamente
sin mirar atrás.
Mendigo…
nadie sabe lo que esconde,
pero canta con la noche
y se deja llevar…
Entre cartones arrugados,
cuando la ciudad se va,
hay hombres que pierden todo…
y otros que aprenden a soltar.
miércoles, 27 de mayo de 2026
ESCONDIDA
Escondida entre los cálidos labios
de un verso que no sabe obedecer,
una sílaba se escapa de puntillas
para aprender tu nombre al amanecer.
Y el viento —viejo cómplice—
desordena el borde de tu voz,
mientras una rima clandestina
me deja sin refugio ni razón.
Se inclina el tiempo sobre tu cintura,
como quien no quiere despertar,
y mi corazón —torpe fugitivo—
ensaya la manera de estallar.
Entre las notas desnudas de tus deseos
se quedó dormida mi canción,
con el pecho abierto y el latido
al borde de perder la dirección.
Y bailan las palabras en secreto,
sin permiso ni explicación,
escondida entre tus labios tibios
vive esta pequeña revolución.
Una rima curiosa levanta despacio
los volantes del aire alrededor,
y se acuesta en la sombra transparente
que deja tu risa al pasar.
Hay incendios que no hacen ruido,
hay silencios que saben besar,
y este verso rebelde que te busca
ya no quiere regresar.
Si el deseo tiene música,
que no termine jamás,
déjame caer en el espacio
donde empiezas a respirar.
Entre las notas desnudas de tus deseos
se quedó despierta mi canción,
con el alma en punto de quiebre
y el corazón pidiendo otra versión.
Escondida entre los cálidos labios,
sin promesas, sin condición…
solo un verso jugando a ser viento
y tú… convirtiéndolo en canción.
lunes, 25 de mayo de 2026
DORMIDO ENTRE LAS PESTAÑAS
Dormido entre las pestañas de una ilusión perdida,
un eco suave susurra en la brisa apacible.
Los panfletos amarillos, hojas de la vida,
donde se ocultan los sueños, el tiempo indefinible.
Recuerdos de sonrisas, clandestinas y suaves,
las sombras danzan en un rincón olvidado.
Cada rayo de sol en lo oscuro se atreve,
dibujando un paisaje en un corazón cerrado.
Las calles murmuran secretos antiguos,
pasos que retumban en el eco del ayer.
Voces que se pierden entre risas y bríos,
tejiendo historias que nunca se han de romper.
Esa sonrisa furtiva, un faro en la niebla,
un instante robado al albor de la vida.
Las flores en el jardín, con fragancia de tregua,
susurran a las estrellas una voz compartida.
Un café humeante y un libro desgastado,
lo cotidiano se viste de magia y de encanto.
Las horas se deslizan, como un río dorado,
y el mundo se detiene en un suspiro tanto.
Las ventanas del alma, entreabiertas, susurran,
las historias de amores en noches de verano.
Cada mirada furtiva, en la que dos mundos murmuran,
es un lienzo de colores, un destino lejano.
Así, me encuentro dormido, navegando entre palabras,
un poema sin fin, una melodía callada.
Entre panfletos y sombras, mis memorias labras,
un jardín de esperanzas, donde el alma es sembrada.
Las horas siguen su danza, un vals eterno,
cada instante perdido es un tesoro añorado.
Los sueños se deslizan, como un viento tierno,
en el rincón secreto donde el tiempo es sagrado.
Así, sigo soñando, entre las pestañas suaves,
donde la ilusión me abraza con su manto sutil.
En el eco de sonrisas y en recuerdos claves,
encuentro el sentido, en ser feliz de perfil.
Aunque la vida cambie y el tiempo se asiente,
los recuerdos permanecen, raíles del alma.
La ilusión perdida murmura en presente,
una canción de amor que en calma se embalsama.
Los panfletos vuelan, como hojas en otoño,
cada palabra escrita es un latido vivo.
En su fragilidad, encuentro lo que me duele,
un refugio dulce donde el ser es altivo.
Caminando por senderos que el pasado creó,
las risas se entrelazan con lágrimas de ensueño.
Cada paso es un verso que al corazón dio,
la melodía oculta de un amor pequeño.
Gota a gota, el tiempo se viste de poesía,
y las sombras susurran secretos del ocaso.
Cada estrella que brilla en la inmensa lejanía
es un faro eterno en mi viaje al acaso.
En el rincón oscuro, el alma va danzando,
los recuerdos se enredan en un dulce vaivén.
En un mundo de ilusiones, dulce y encantando,
donde la vida es laberinto, pero es también bien.
Así, me aferro a la flor que el destino me ofrece,
cada pétalo cuenta la historia de un ayer.
En la risa escondida, el amor florece,
dormido entre las pestañas, vuelvo a renacer.
Las olas del recuerdo rompen en la orilla,
susurran melodías de un tiempo olvidado.
Cada palabra un río, cada rayo una maravilla,
donde el corazón late al compás de lo amado.
Y aunque las sombras acechen y el miedo persiga,
las risas se alzan como aves en el cielo.
En cada ilusión, mi espíritu se abriga,
en la danza continua de la vida sin velo.
Dormido entre las pestañas, no me quiero despertar,
porque en este instante, todo es claridad.
Las sonrisas clandestinas son faros en el mar,
guardián de mis sueños, luz de la humanidad.
Así continúo entre ilusiones perdidas,
con el eco de sonrisas que el alma acaricia.
En este viaje hermoso, mis heridas son vidas,
donde cada recuerdo es un canto, una delicia.
Así, en esta odisea de amor y de añoranza,
me encuentro en los panfletos de un tiempo imperecedero.
La vida es una danza, una hermosa balanza
donde el sueño y la risa son el camino entero.
viernes, 22 de mayo de 2026
ABRAZADO AL CALOR
Abrazado al calor de mi último aliento,
la brisa susurra secretos entre las hojas.
En el ocaso, la luz hace un intento,
de acariciar mi piel, cual suaves oleadas rojas.
Bajo un cielo pintado de naranjas y lilas,
las sombras danzan con ritmo sereno.
Las estrellas despiertan, titilan y brillas,
en un lienzo infinito, suave y pleno.
El tiempo se detiene en el susurro antiguo,
cada latido resuena como un canto ancestral.
Las montañas observan, guardianes del camino,
con sus picos cubiertos, el silencio es total.
El río murmura historias de antaño,
sus aguas refriegan sueños perdidos.
Las piedras guardan el eco de un extraño,
un suspiro, un llanto, en susurros tejidos.
La luna, cual amante fiel, se desliza,
entre nubes delicadas, cómplice en la noche.
Sus rayos me abrazan, su luz me realiza,
y cada instante se siente, un dulce derroche.
A lo lejos el canto de un ave resuena,
llama al alba con notas de esperanza.
Las hojas caen, la tierra veneran,
y en su andar suave la vida se lanza.
La fragancia del campo, de flores silvestres,
embriaga mis sentidos con el aroma de hogar.
Y en cada susurro que avanza entre cisteres,
los ecos del pasado me vienen a abraza.
Las memorias son pétalos en el viento,
cada rayo de sol un recuerdo que brilla.
A través del tiempo, el amor es un cimiento,
que florece en los corazones, como una semilla.
En el ocaso de mi viaje, la calma,
se asienta en este instante, tan preciado.
Mi espíritu se eleva, flotando en el alma,
abrazado al calor de lo no olvidado.
Los caminos recorridos reflejan mis pasos,
tatuados en la piel, huellas del destino.
Cada rayo dorado, en un caprichoso caso,
es un recuerdo sutil que nunca declino.
Las risas compartidas son ecos que vuelven,
como el murmullo suave del mar en su calma.
Los lazos se entrelazan, eternamente se elevan,
y se funden en uno, formando una palma.
Cuando la noche en sus brazos me abrace,
y la vida comience a desvanecerse,
en cada susurro, en cada gran enlace,
llevaré en mi pecho la luz que ha de emergerse.
Así, llegaré al final de mi odisea,
con el pecho abierto, como un libro ajado.
Sabré que en el fondo aún resuena la idea,
de un amor incondicional que ha perdurado.
Las hojas cantan al viento su último adiós,
y abrazado a la tierra, mi espíritu se alza.
Entre risas y lágrimas, trazo un compás,
destellos de vida, donde el amor nunca caza.
Arrullado por la luna en sus brazos de plata,
cada estrella es un sueño, cada sueño un gustar.
Las llamas de mi esencia danzan en la plata,
y en el calor eterno, encontraré el hogar.
A las olas que vienen y van en su danza,
les entregaré mis anhelos, mis quimeras.
Son vida, son canto, son pura alabanza,
un soplo infinito en las historias certeras.
Al final de este viaje, la luz se despide,
pero en cada rincón florece un recuerdo.
Porque abrazado al calor que el alma decide,
hallaré la eternidad en lo que yo guardo.
martes, 19 de mayo de 2026
EN LA PENUMBRA DONDE ANIDAN
En la penumbra donde anidan sombras,
las almas perdidas susurran lamentos.
El eco de amores que el viento despoja,
se ahoga en la brisa, en dulces tormentos.
Las hojas, vestidas de un dorado añil,
susurran secretos de noches sin fin.
El tiempo se arrastra, la luna es perfil
de un amor que se apaga, de un viejo confín.
Los recuerdos flotan, como nubes de mar,
regalando caricias que el sol no abrazó.
Un beso perdido, la trama de un zar,
un verso que arde en el frío de un adiós.
Y mueren en la soledad, los suspiros,
como estrellas caídas, deseos marchitos.
Un corazón amante, que ríe entre giros,
en la danza del alma, dibuja sus mitos.
La noche observa, con ojos de anciana,
sus manos sostienen un cielo estrellado.
Las constelaciones tejen su ventana,
un viaje eterno hacia lo no olvidado.
Como ríos azules que a mar saben llegar,
las lágrimas fluyen en busca del sol.
Son historias de un tiempo que quiere voltar,
tras las sombras que quedan, sirenas de rol.
En el silencio se escucha un canto sereno,
la voz de lo ausente, un eco del mar.
Las musas se visten de un manto pequeño,
en la noche profunda que vuelve a soñar.
Cantan los poetas en versos vacíos,
con un aliento que la brisa desata.
Las palabras flotan, son dulces desvíos,
que traen luz de un fuego que nunca se apaga.
Porque hay en cada verso un trozo de piel,
un eco fugaz de un amor prometido.
Y en cada susurro que el viento sostiene,
un latido eterno, un destino perdido.
Los caminos de vida se cruzan y entrelazan,
como ríos en danza en un bosque de olivo.
Y en el aire, susurros de almas que abrazan,
la soledad invita a un amor más altivo.
Verso tras verso, el alma se revela,
en la penumbra tibia de un cálido hogar.
Las chimeneas sueñan, en su danza tierna,
con caricias que llenan, con sueños al azar.
Son risas lejanas que el tiempo ha dejado,
en las paredes viejas donde el polvo está.
Son ecos de vida, de un amor anhelado,
que se pierde en la niebla, que jamás volverá.
Las flores marchitas cuentan historias,
de amores lejanos que el viento arrastró.
Y en ese rincón lleno de memorias,
una sombra espera, a quien nunca llegó.
Así mueren sueños en la soledad,
de un verso añorado que busca calor.
Como un fuego que tiembla, su soledad,
en la oscura penumbra que abraza el dolor.
Las estrellas titilan, cual ojos callados,
y el cielo se viste de un manto de luz.
Más el alma que busca, entre sueños dorados,
en la soledad vive, anhelando el abrazo.
Misterios guardados en la piel del instante,
acarician el aire con dulces anhelos.
Suenan tambores que vibran distante,
como un latido que siente y que velo.
Y en cada palabra un mundo se apura,
un universo entero en la pura creación.
Las almas que siempre buscan la ternura,
en los versos hallan su única razón.
Mueren en la soledad de un verso,
un canto olvidado, un amor que se fue.
Y en la brisa suave, un tenue universo,
carga el peso eterno de un corazón que fue.
Así cerramos este cíclico viaje,
en la calma sagrada de un mundo simulado.
Las almas se encuentran en su pasaje,
y el eco de su amor nunca ha terminado.
lunes, 18 de mayo de 2026
COMO LAS FLORES QUE NACEN
Como las flores que nacen entre las piedras del camino,
así florece la vida en su lucha, su destino.
Bajo el peso del mundo, entre grietas y sombras,
susurra el viento suave, los secretos que asombras.
Eran días de lluvia, cuando todo parecía gris,
un destello de color, fue un milagro, un matiz.
Del suelo árido brotó una risa sincera,
un suspiro de luna entre la tierra sincera.
Las flores que desafían, buscando su lugar,
con la fortaleza del roble, se disponen a amar.
Son faros de esperanza en el sendero olvidado,
guardan historias ocultas que el tiempo ha abrazado.
Pétalos que se abren como sueños de alma,
delicados y fuertes, impregnados de calma.
Cada color un susurro, cada fragancia un llanto,
testigos de la vida en su lucha tanto.
Las piedras que las rodean, viejas y desgastadas,
son testigos de batallas, de guerras calladas.
Mas ellas, las flores, levantan su mirada,
como guerreras valientes, su estirpe es sagrada.
En su esencia hay un canto que se alza con fervor,
un eco de alegría, un himno al amor.
Desde lo inhóspito brota la belleza,
enseñando que en lo duro puede haber fortaleza.
Caminantes solitarios, a veces sin destino,
se detienen a mirar este mágico camino.
Los ojos se humedecen al ver tal maravilla,
sabores de esperanza en cada pétalo brilla.
Las flores son un símbolo de lucha y de paz,
del deseo persistente que nunca decirle adiós.
Y entre quienes las miran hay una conexión,
un recordatorio eterno de la resiliencia en acción.
Bajo el sol radiante, son faros en el día,
sus colores resplandecen, como una sinfonía.
Aromas que acarician, vuelven el alma ligera,
son promesas de lo eterno, en la tierra sincera.
Las hojas verdes susurran, historias del viento,
mientras las flores brotan, viviendo el momento.
Miradas se cruzan, el corazón se vuelve tierno,
sabiendo que cada paso también es un invierno.
En su fragor de vida, también hay un lamento,
pues no todo es alegría, también hay sufrimiento.
Sin embargo, al caer, logran levantarse,
con una fuerza interna que parece danzarse.
Así como las flores entre rocas perdidas,
nos enseñan que hay vida en caminos de heridas.
Que aunque parezca oscuro el sendero a seguir,
siempre habrá un pequeño destello por descubrir.
En la noche estrellada, cuando todo se aquieta,
su luz se hace más clara, aunque el mundo se inquieta.
Con cada amanecer, renace la belleza,
como flores que adornan la vida con certeza.
Su legado se extiende más allá de lo efímero,
un mensaje profundo, un canto sincero.
Que aunque las piedras pesen y amenacen con caer,
en la lucha por ser flores, siempre hay un renacer.
Así en cada latido, en cada día nuevo,
las flores nos recuerdan el brillo del sueño.
Que entre las piedras del camino, siempre habrá vida,
solo hay que tener valor, y abrir la herida.
Las flores luchadoras son un eco del amor,
susurran a los corazones, arropándolos con calor.
Y ante cada tormenta, su esencia perdurará,
como un poema eterno que siempre brillará.
Así crecen en silencio, pero llenas de voz,
desafiando a la vida, con ímpetu atroz.
Son reflejos de un mundo que a veces olvida,
que en cada grieta, hay flores que dan vida.
Oh, lindeza del alma, en la lucha constante,
tus pétalos son vida, siempre desafiantes.
Como flores que nacen entre las piedras del camino,
en cada paso hay esperanza, en cada amor, destino.
sábado, 16 de mayo de 2026
UN SUEÑO DE ARBOLEDAS
Un sueño de arboledas perdidas,
despierta cada mañana en mis ojos.
Susurran los vientos, melancolías,
como eco lejano de viejos antojos.
Las hojas doradas danzan en calma,
y el sol se asoma entre sombras y brisas.
Revivo sus formas, guardo su alma,
en los sueños suaves que el tiempo avisa.
Ecos de un bosque que ya no existe,
un refugio verde que se ha desvanecido.
El canto de aves en mi mente persiste,
como un lamento de un amor querido.
Cada mañana mis ojos despiertan,
buscando la sombra que un día perdí.
La luz se filtra, las memorias inyectan,
la esencia de un tiempo que no volverá a mí.
Así, en el alba, mi corazón late,
con el eco de un bosque en la distancia.
Las arboledas, un sueño que abate,
en mi pecho, la eterna fragancia.
Recordando caminos que ya no son,
las raíces escondidas en el polvo.
Florecen abrazos de un viejo rincón,
donde el amor y la vida fueron colmo.
El susurro de hojas me envuelve suave,
como caricia del pasado que anhelo.
Arboledas perdidas, amor no grave,
un refugio eterno en mi corazón, consuelo.
Despierta cada día la esperanza,
en un mundo marchito que se olvida.
La belleza perdida, una balanza,
entre sueños y rimas que no se anidan.
A veces me pregunto, donde estarán,
las sombras de aquellos que ya no veo.
En su esencia, el recuerdo quedará,
como un arco iris que nunca se ha ido.
Así sigo soñando con el antaño,
perdido en el tiempo, la memoria late.
Un sueño de arboledas, un pequeño paño,
que abriga en mis ojos el rincón que rescate.
CON EL FUEGO DE LA PASION
Con el fuego de la pasión encendido en tus mejillas, y la noche rendida al brillo de tu mirar, tu melena danza libre, desafiando las orill...
-
Cuando pienso en ti... La risa caprichosa que nace entre los labios desnudos del viento, levanta la falda que cubre las rodill...



















