lunes, 18 de mayo de 2026

COMO LAS FLORES QUE NACEN


 Como las flores que nacen entre las piedras del camino,

así florece la vida en su lucha, su destino.

Bajo el peso del mundo, entre grietas y sombras,

susurra el viento suave, los secretos que asombras.

 

Eran días de lluvia, cuando todo parecía gris,

un destello de color, fue un milagro, un matiz.

Del suelo árido brotó una risa sincera,

un suspiro de luna entre la tierra sincera.

 

Las flores que desafían, buscando su lugar,

con la fortaleza del roble, se disponen a amar.

Son faros de esperanza en el sendero olvidado,

guardan historias ocultas que el tiempo ha abrazado.

 

Pétalos que se abren como sueños de alma,

delicados y fuertes, impregnados de calma.

Cada color un susurro, cada fragancia un llanto,

testigos de la vida en su lucha tanto.

 

Las piedras que las rodean, viejas y desgastadas,

son testigos de batallas, de guerras calladas.

Mas ellas, las flores, levantan su mirada,

como guerreras valientes, su estirpe es sagrada.

 

En su esencia hay un canto que se alza con fervor,

un eco de alegría, un himno al amor.

Desde lo inhóspito brota la belleza,

enseñando que en lo duro puede haber fortaleza.

 

Caminantes solitarios, a veces sin destino,

se detienen a mirar este mágico camino.

Los ojos se humedecen al ver tal maravilla,

sabores de esperanza en cada pétalo brilla.

 

Las flores son un símbolo de lucha y de paz,

del deseo persistente que nunca decirle adiós.

Y entre quienes las miran hay una conexión,

un recordatorio eterno de la resiliencia en acción.

 

Bajo el sol radiante, son faros en el día,

sus colores resplandecen, como una sinfonía.

Aromas que acarician, vuelven el alma ligera,

son promesas de lo eterno, en la tierra sincera.

 

Las hojas verdes susurran, historias del viento,

mientras las flores brotan, viviendo el momento.

Miradas se cruzan, el corazón se vuelve tierno,

sabiendo que cada paso también es un invierno.

 

En su fragor de vida, también hay un lamento,

pues no todo es alegría, también hay sufrimiento.

Sin embargo, al caer, logran levantarse,

con una fuerza interna que parece danzarse.

 

Así como las flores entre rocas perdidas,

nos enseñan que hay vida en caminos de heridas.

Que aunque parezca oscuro el sendero a seguir,

siempre habrá un pequeño destello por descubrir.

 

En la noche estrellada, cuando todo se aquieta,

su luz se hace más clara, aunque el mundo se inquieta.

Con cada amanecer, renace la belleza,

como flores que adornan la vida con certeza.

 

Su legado se extiende más allá de lo efímero,

un mensaje profundo, un canto sincero.

Que aunque las piedras pesen y amenacen con caer,

en la lucha por ser flores, siempre hay un renacer.

 

Así en cada latido, en cada día nuevo,

las flores nos recuerdan el brillo del sueño.

Que entre las piedras del camino, siempre habrá vida,

solo hay que tener valor, y abrir la herida.

 

Las flores luchadoras son un eco del amor,

susurran a los corazones, arropándolos con calor.

Y ante cada tormenta, su esencia perdurará,

como un poema eterno que siempre brillará.

 

Así crecen en silencio, pero llenas de voz,

desafiando a la vida, con ímpetu atroz.

Son reflejos de un mundo que a veces olvida,

que en cada grieta, hay flores que dan vida.

 

Oh, lindeza del alma, en la lucha constante,

tus pétalos son vida, siempre desafiantes.

Como flores que nacen entre las piedras del camino,

en cada paso hay esperanza, en cada amor, destino.

 

 

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

LUZ DEL UNIVERSO

    Llenos de luz serán los días sin tu sombra,  cada paso un latido despertando el corazón,  los amigos como puentes sosteniendo la memori...