Con el fuego de la pasión encendido en tus mejillas,
y la noche rendida al brillo de tu mirar,
tu melena danza libre, desafiando las orillas del viento
que no sabe si seguirte o naufragar.
Caminas con misterio, con insolencia serena,
como quien ya conoce el final de la canción,
y en cada paso dejas huellas que envenenan
a los que caen rendidos a tu dulce tentación.
Y juegas a ser invencible, aunque tiemble tu interior,
te escondes tras mil colores para disfrazar tu voz.
Eres fuego que no quema, pero enciende el corazón,
un suspiro entre la guerra de deseo y de razón,
tan orgullo, tan ternura, tan difícil de alcanzar,
eres todo lo que duele y no se puede olvidar.
Eres lluvia en pleno incendio, eres calma en tempestad,
la belleza de lo incierto que nadie puede domar.
Impregnas cada instante de pasión y de inocencia,
como un sueño que se niega a despertar,
y aunque juegas a ser fuerte, tu esencia
susurra secretos que no quieres revelar.
Bajo ese manto brillante que deslumbra y confunde,
se esconden tus caprichos y tu fragilidad,
y en las sombras de tu mundo, donde todo se difunde,
late un alma que también quiere amar.
Pero nadie ve el silencio que se esconde en tu mirar,
ni las grietas invisibles que no quieres mostrar.
Eres fuego que no quema, pero enciende el corazón,
un suspiro entre la guerra de deseo y de razón,
tan orgullo, tan ternura, tan difícil de alcanzar,
eres todo lo que duele y no se puede olvidar.
Eres lluvia en pleno incendio, eres calma en tempestad,
la belleza de lo incierto que nadie puede domar.
Y aunque el mundo caiga a tus pies, y se rindan a tu piel,
hay un eco en tu interior que no sabe responder…
Si el amor es un juego, o una herida sin cerrar,
si eres dueña del deseo o prisionera de amar.
Eres fuego, eres viento, eres duda y verdad,
una historia sin final que nadie puede contar,
tan orgullo, tan ternura, tan difícil de entender,
eres todo lo que quiero… y no puedo tener.
Eres magia en la penumbra, eres luz al naufragar,
la belleza de lo eterno que no se deja atrapar.



















