miércoles, 3 de junio de 2026

LA LUNA


 


La luna te regaló su fulgor,

un lienzo cósmico de estrellas mil,
y la Alhambra, con su antiguo amor,
perfumó tus sueños, tan gentil.
 
En tus ojos, un abismo insondable,
donde el misterio eterno se oculta,
un secreto dulce, inalterable,
en cada mirada que me resulta.
 
Tu rostro, cual amapola tierna,
muestra inocencia pura y serena,
la protección que siempre fue eterna,
un alma protegida, ajena.
 
Jamás conociste la gran libertad,
pero en tu ser reside una gracia,
una quietud, una inmensidad,
que mi alma enamorada abraza.
 
Con el amor juegas, ligero, efímero,
cual niño que mece una cometa,
surcando el cielo, un vuelo sincero,
una sensación nueva, secreta.
 
Tu cuerpo vibra, un himno a la vida,
descubriendo el gozo en su latir,
una aventura recién nacida,
un despertar, un dulce sentir.
 
Conviertes tu existencia en un confín,
un negro agujero, dulce, atrayente,
donde la noche nace de tu sinfín,
dispuesta a beber el amor ardiente.
 
Y cada noche, con afán voraz,
buscas nutrirte de mi cariño,
un solo trago, un amor tenaz,
que borre todo rastro de desdichado.
 
Así te siento, luna y Alhambra en ti,
misterio y pureza en tu mirar,
un corazón que late solo por mí,
en este amor que empieza a florecer.
 
En tu inocencia encuentro mi refugio,
en tu juego el gozo se desliza,
y en tu deseo, un dulce conjuro,
que mi alma en tu abismo se desliza.
 

 

martes, 2 de junio de 2026

TU MIRADA ES COMO UNA NOCHE DE INVIERNO


 

Tu mirada es como una noche de invierno:
larga,
silenciosa,
herida por el viento que atraviesa los recuerdos.

Triste,
como la ventana encendida
de quien espera una llamada que no llega,
como el reloj cansado
que sigue contando horas
en una casa donde la alegría se marchó hace tiempo.

Oscura,
como los caminos que recorren los olvidados,
como las sombras que dejan
las promesas incumplidas
sobre las manos vacías de la gente sencilla.
Oscura,
como el miedo que se esconde
tras los discursos brillantes
y las sonrisas de cartón.

Incierta,
como el horizonte cubierto de niebla
que no permite distinguir
si detrás del amanecer
habita la esperanza
o una nueva decepción.
Como la página en blanco
que tiembla ante la palabra futura,
sin saber si será canto
o lamento.

Pero también tu mirada
guarda la extraña belleza
de las noches de invierno:
esa luz diminuta
que resiste en medio de la tormenta,
ese fuego humilde
que arde contra el frío
sin rendirse jamás.

Tu mirada es como una noche de invierno:
dolor y resistencia,
sombra y memoria,
una tristeza que no se apaga
porque todavía sueña
con un mundo más justo,
más humano,
más digno.

Tu mirada es como una noche de invierno...
y en su oscuridad
aún se adivina
la posibilidad del alba.

lunes, 1 de junio de 2026

MENDIGO



 

 

 Entre cartones mojados por el relente,
mayo le canta despacio al amanecer,
un hombre duerme abrazado al cemento
como quien ya no espera volver.
Pelo de invierno, barba de niebla,
guantes gastados para no sentir,
y un viejo portal le presta refugio
cuando la noche se olvida de abrir.
Y no hay manos inocentes
que le despierten la piel,
solo sueños que se escapan
antes del amanecer

Mendigo…
con un perro y un café negro,
moja churros en la boca
de la soledad.
Mendigo…
sin relojes ni promesas,
lleva el mundo entre los ojos
y nada que guardar.

Libre del peso de tantas cadenas,
de los bolsillos y del aparentar,
guarda en la cara la risa del viento
y una ternura difícil de explicar.
Bosteza lento, levanta la botella,
acaricia el cristal como a un amor,
y en el vino se pierden los recuerdos
que aún le hablan con otra voz.

Tal vez hubo una ventana,
tal vez alguien le llamó,
tal vez una Gioconda eterna
se quedó en su corazón.
Y mientras cae la tarde encendida
una lágrima le viene a buscar,
y el sol, agotando el último aliento,
le besa antes de marchar.

Mendigo…
con un perro y un café negro,
moja el tiempo lentamente
sin mirar atrás.
Mendigo…
nadie sabe lo que esconde,
pero canta con la noche
y se deja llevar…
Entre cartones arrugados,
cuando la ciudad se va,
hay hombres que pierden todo…
y otros que aprenden a soltar.

miércoles, 27 de mayo de 2026

ESCONDIDA


 

Escondida entre los cálidos labios
de un verso que no sabe obedecer,
una sílaba se escapa de puntillas
para aprender tu nombre al amanecer.

Y el viento —viejo cómplice—
desordena el borde de tu voz,
mientras una rima clandestina
me deja sin refugio ni razón.

Se inclina el tiempo sobre tu cintura,
como quien no quiere despertar,
y mi corazón —torpe fugitivo—
ensaya la manera de estallar.

Entre las notas desnudas de tus deseos
se quedó dormida mi canción,
con el pecho abierto y el latido
al borde de perder la dirección.

Y bailan las palabras en secreto,
sin permiso ni explicación,
escondida entre tus labios tibios
vive esta pequeña revolución.

Una rima curiosa levanta despacio
los volantes del aire alrededor,
y se acuesta en la sombra transparente
que deja tu risa al pasar.

Hay incendios que no hacen ruido,
hay silencios que saben besar,
y este verso rebelde que te busca
ya no quiere regresar.

Si el deseo tiene música,
que no termine jamás,
déjame caer en el espacio
donde empiezas a respirar.

Entre las notas desnudas de tus deseos
se quedó despierta mi canción,
con el alma en punto de quiebre
y el corazón pidiendo otra versión.

Escondida entre los cálidos labios,
sin promesas, sin condición…
solo un verso jugando a ser viento
y tú… convirtiéndolo en canción.

lunes, 25 de mayo de 2026

DORMIDO ENTRE LAS PESTAÑAS


 

 

Dormido entre las pestañas de una ilusión perdida,

un eco suave susurra en la brisa apacible.

Los panfletos amarillos, hojas de la vida,

donde se ocultan los sueños, el tiempo indefinible.

 

Recuerdos de sonrisas, clandestinas y suaves,

las sombras danzan en un rincón olvidado.

Cada rayo de sol en lo oscuro se atreve,

dibujando un paisaje en un corazón cerrado.

 

Las calles murmuran secretos antiguos,

pasos que retumban en el eco del ayer.

Voces que se pierden entre risas y bríos,

tejiendo historias que nunca se han de romper.

 

Esa sonrisa furtiva, un faro en la niebla,

un instante robado al albor de la vida.

Las flores en el jardín, con fragancia de tregua,

susurran a las estrellas una voz compartida.

 

Un café humeante y un libro desgastado,

lo cotidiano se viste de magia y de encanto.

Las horas se deslizan, como un río dorado,

y el mundo se detiene en un suspiro tanto.

 

Las ventanas del alma, entreabiertas, susurran,

las historias de amores en noches de verano.

Cada mirada furtiva, en la que dos mundos murmuran,

es un lienzo de colores, un destino lejano.

 

Así, me encuentro dormido, navegando entre palabras,

un poema sin fin, una melodía callada.

Entre panfletos y sombras, mis memorias labras,

un jardín de esperanzas, donde el alma es sembrada.

 

Las horas siguen su danza, un vals eterno,

cada instante perdido es un tesoro añorado.

Los sueños se deslizan, como un viento tierno,

en el rincón secreto donde el tiempo es sagrado.

 

Así, sigo soñando, entre las pestañas suaves,

donde la ilusión me abraza con su manto sutil.

En el eco de sonrisas y en recuerdos claves,

encuentro el sentido, en ser feliz de perfil.

 

Aunque la vida cambie y el tiempo se asiente,

los recuerdos permanecen, raíles del alma.

La ilusión perdida murmura en presente,

una canción de amor que en calma se embalsama.

 

Los panfletos vuelan, como hojas en otoño,

cada palabra escrita es un latido vivo.

En su fragilidad, encuentro lo que me duele,

un refugio dulce donde el ser es altivo.

 

Caminando por senderos que el pasado creó,

las risas se entrelazan con lágrimas de ensueño.

Cada paso es un verso que al corazón dio,

la melodía oculta de un amor pequeño.

 

Gota a gota, el tiempo se viste de poesía,

y las sombras susurran secretos del ocaso.

Cada estrella que brilla en la inmensa lejanía

es un faro eterno en mi viaje al acaso.

 

En el rincón oscuro, el alma va danzando,

los recuerdos se enredan en un dulce vaivén.

En un mundo de ilusiones, dulce y encantando,

donde la vida es laberinto, pero es también bien.

 

Así, me aferro a la flor que el destino me ofrece,

cada pétalo cuenta la historia de un ayer.

En la risa escondida, el amor florece,

dormido entre las pestañas, vuelvo a renacer.

 

Las olas del recuerdo rompen en la orilla,

susurran melodías de un tiempo olvidado.

Cada palabra un río, cada rayo una maravilla,

donde el corazón late al compás de lo amado.

 

Y aunque las sombras acechen y el miedo persiga,

las risas se alzan como aves en el cielo.

En cada ilusión, mi espíritu se abriga,

en la danza continua de la vida sin velo.

 

Dormido entre las pestañas, no me quiero despertar,

porque en este instante, todo es claridad.

Las sonrisas clandestinas son faros en el mar,

guardián de mis sueños, luz de la humanidad.

 

Así continúo entre ilusiones perdidas,

con el eco de sonrisas que el alma acaricia.

En este viaje hermoso, mis heridas son vidas,

donde cada recuerdo es un canto, una delicia.

 

Así, en esta odisea de amor y de añoranza,

me encuentro en los panfletos de un tiempo imperecedero.

La vida es una danza, una hermosa balanza

donde el sueño y la risa son el camino entero.

 

 

viernes, 22 de mayo de 2026

ABRAZADO AL CALOR


 

Abrazado al calor de mi último aliento,

la brisa susurra secretos entre las hojas.

En el ocaso, la luz hace un intento,

de acariciar mi piel, cual suaves oleadas rojas.

 

Bajo un cielo pintado de naranjas y lilas,

las sombras danzan con ritmo sereno.

Las estrellas despiertan, titilan y brillas,

en un lienzo infinito, suave y pleno.

 

El tiempo se detiene en el susurro antiguo,

cada latido resuena como un canto ancestral.

Las montañas observan, guardianes del camino,

con sus picos cubiertos, el silencio es total.

 

El río murmura historias de antaño,

sus aguas refriegan sueños perdidos.

Las piedras guardan el eco de un extraño,

un suspiro, un llanto, en susurros tejidos.

 

La luna, cual amante fiel, se desliza,

entre nubes delicadas, cómplice en la noche.

Sus rayos me abrazan, su luz me realiza,

y cada instante se siente, un dulce derroche.

 

A lo lejos el canto de un ave resuena,

llama al alba con notas de esperanza.

Las hojas caen, la tierra veneran,

y en su andar suave la vida se lanza.

 

La fragancia del campo, de flores silvestres,

embriaga mis sentidos con el aroma de hogar.

Y en cada susurro que avanza entre cisteres,

los ecos del pasado me vienen a abraza.

 

Las memorias son pétalos en el viento,

cada rayo de sol un recuerdo que brilla.

A través del tiempo, el amor es un cimiento,

que florece en los corazones, como una semilla.

 

En el ocaso de mi viaje, la calma,

se asienta en este instante, tan preciado.

Mi espíritu se eleva, flotando en el alma,

abrazado al calor de lo no olvidado.

 

Los caminos recorridos reflejan mis pasos,

tatuados en la piel, huellas del destino.

Cada rayo dorado, en un caprichoso caso,

es un recuerdo sutil que nunca declino.

 

Las risas compartidas son ecos que vuelven,

como el murmullo suave del mar en su calma.

Los lazos se entrelazan, eternamente se elevan,

y se funden en uno, formando una palma.

 

Cuando la noche en sus brazos me abrace,

y la vida comience a desvanecerse,

en cada susurro, en cada gran enlace,

llevaré en mi pecho la luz que ha de emergerse.

 

Así, llegaré al final de mi odisea,

con el pecho abierto, como un libro ajado.

Sabré que en el fondo aún resuena la idea,

de un amor incondicional que ha perdurado.

 

Las hojas cantan al viento su último adiós,

y abrazado a la tierra, mi espíritu se alza.

Entre risas y lágrimas, trazo un compás,

destellos de vida, donde el amor nunca caza.

 

Arrullado por la luna en sus brazos de plata,

cada estrella es un sueño, cada sueño un gustar.

Las llamas de mi esencia danzan en la plata,

y en el calor eterno, encontraré el hogar.

 

A las olas que vienen y van en su danza,

les entregaré mis anhelos, mis quimeras.

Son vida, son canto, son pura alabanza,

un soplo infinito en las historias certeras.

 

Al final de este viaje, la luz se despide,

pero en cada rincón florece un recuerdo.

Porque abrazado al calor que el alma decide,

hallaré la eternidad en lo que yo guardo.

 

 

 

martes, 19 de mayo de 2026

EN LA PENUMBRA DONDE ANIDAN


 En la penumbra donde anidan sombras,

las almas perdidas susurran lamentos.

El eco de amores que el viento despoja,

se ahoga en la brisa, en dulces tormentos.

 

Las hojas, vestidas de un dorado añil,

susurran secretos de noches sin fin.

El tiempo se arrastra, la luna es perfil

de un amor que se apaga, de un viejo confín.

 

Los recuerdos flotan, como nubes de mar,

regalando caricias que el sol no abrazó.

Un beso perdido, la trama de un zar,

un verso que arde en el frío de un adiós.

 

Y mueren en la soledad, los suspiros,

como estrellas caídas, deseos marchitos.

Un corazón amante, que ríe entre giros,

en la danza del alma, dibuja sus mitos.

 

La noche observa, con ojos de anciana,

sus manos sostienen un cielo estrellado.

Las constelaciones tejen su ventana,

un viaje eterno hacia lo no olvidado.

 

Como ríos azules que a mar saben llegar,

las lágrimas fluyen en busca del sol.

Son historias de un tiempo que quiere voltar,

tras las sombras que quedan, sirenas de rol.

 

En el silencio se escucha un canto sereno,

la voz de lo ausente, un eco del mar.

Las musas se visten de un manto pequeño,

en la noche profunda que vuelve a soñar.

 

Cantan los poetas en versos vacíos,

con un aliento que la brisa desata.

Las palabras flotan, son dulces desvíos,

que traen luz de un fuego que nunca se apaga.

 

Porque hay en cada verso un trozo de piel,

un eco fugaz de un amor prometido.

Y en cada susurro que el viento sostiene,

un latido eterno, un destino perdido.

 

Los caminos de vida se cruzan y entrelazan,

como ríos en danza en un bosque de olivo.

Y en el aire, susurros de almas que abrazan,

la soledad invita a un amor más altivo.

 

Verso tras verso, el alma se revela,

en la penumbra tibia de un cálido hogar.

Las chimeneas sueñan, en su danza tierna,

con caricias que llenan, con sueños al azar.

 

Son risas lejanas que el tiempo ha dejado,

en las paredes viejas donde el polvo está.

Son ecos de vida, de un amor anhelado,

que se pierde en la niebla, que jamás volverá.

 

Las flores marchitas cuentan historias,

de amores lejanos que el viento arrastró.

Y en ese rincón lleno de memorias,

una sombra espera, a quien nunca llegó.

 

Así mueren sueños en la soledad,

de un verso añorado que busca calor.

Como un fuego que tiembla, su soledad,

en la oscura penumbra que abraza el dolor.

 

Las estrellas titilan, cual ojos callados,

y el cielo se viste de un manto de luz.

Más el alma que busca, entre sueños dorados,

en la soledad vive, anhelando el abrazo.

 

Misterios guardados en la piel del instante,

acarician el aire con dulces anhelos.

Suenan tambores que vibran distante,

como un latido que siente y que velo.

 

Y en cada palabra un mundo se apura,

un universo entero en la pura creación.

Las almas que siempre buscan la ternura,

en los versos hallan su única razón.

 

Mueren en la soledad de un verso,

un canto olvidado, un amor que se fue.

Y en la brisa suave, un tenue universo,

carga el peso eterno de un corazón que fue.

 

Así cerramos este cíclico viaje,

en la calma sagrada de un mundo simulado.

Las almas se encuentran en su pasaje,

y el eco de su amor nunca ha terminado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 18 de mayo de 2026

COMO LAS FLORES QUE NACEN


 Como las flores que nacen entre las piedras del camino,

así florece la vida en su lucha, su destino.

Bajo el peso del mundo, entre grietas y sombras,

susurra el viento suave, los secretos que asombras.

 

Eran días de lluvia, cuando todo parecía gris,

un destello de color, fue un milagro, un matiz.

Del suelo árido brotó una risa sincera,

un suspiro de luna entre la tierra sincera.

 

Las flores que desafían, buscando su lugar,

con la fortaleza del roble, se disponen a amar.

Son faros de esperanza en el sendero olvidado,

guardan historias ocultas que el tiempo ha abrazado.

 

Pétalos que se abren como sueños de alma,

delicados y fuertes, impregnados de calma.

Cada color un susurro, cada fragancia un llanto,

testigos de la vida en su lucha tanto.

 

Las piedras que las rodean, viejas y desgastadas,

son testigos de batallas, de guerras calladas.

Mas ellas, las flores, levantan su mirada,

como guerreras valientes, su estirpe es sagrada.

 

En su esencia hay un canto que se alza con fervor,

un eco de alegría, un himno al amor.

Desde lo inhóspito brota la belleza,

enseñando que en lo duro puede haber fortaleza.

 

Caminantes solitarios, a veces sin destino,

se detienen a mirar este mágico camino.

Los ojos se humedecen al ver tal maravilla,

sabores de esperanza en cada pétalo brilla.

 

Las flores son un símbolo de lucha y de paz,

del deseo persistente que nunca decirle adiós.

Y entre quienes las miran hay una conexión,

un recordatorio eterno de la resiliencia en acción.

 

Bajo el sol radiante, son faros en el día,

sus colores resplandecen, como una sinfonía.

Aromas que acarician, vuelven el alma ligera,

son promesas de lo eterno, en la tierra sincera.

 

Las hojas verdes susurran, historias del viento,

mientras las flores brotan, viviendo el momento.

Miradas se cruzan, el corazón se vuelve tierno,

sabiendo que cada paso también es un invierno.

 

En su fragor de vida, también hay un lamento,

pues no todo es alegría, también hay sufrimiento.

Sin embargo, al caer, logran levantarse,

con una fuerza interna que parece danzarse.

 

Así como las flores entre rocas perdidas,

nos enseñan que hay vida en caminos de heridas.

Que aunque parezca oscuro el sendero a seguir,

siempre habrá un pequeño destello por descubrir.

 

En la noche estrellada, cuando todo se aquieta,

su luz se hace más clara, aunque el mundo se inquieta.

Con cada amanecer, renace la belleza,

como flores que adornan la vida con certeza.

 

Su legado se extiende más allá de lo efímero,

un mensaje profundo, un canto sincero.

Que aunque las piedras pesen y amenacen con caer,

en la lucha por ser flores, siempre hay un renacer.

 

Así en cada latido, en cada día nuevo,

las flores nos recuerdan el brillo del sueño.

Que entre las piedras del camino, siempre habrá vida,

solo hay que tener valor, y abrir la herida.

 

Las flores luchadoras son un eco del amor,

susurran a los corazones, arropándolos con calor.

Y ante cada tormenta, su esencia perdurará,

como un poema eterno que siempre brillará.

 

Así crecen en silencio, pero llenas de voz,

desafiando a la vida, con ímpetu atroz.

Son reflejos de un mundo que a veces olvida,

que en cada grieta, hay flores que dan vida.

 

Oh, lindeza del alma, en la lucha constante,

tus pétalos son vida, siempre desafiantes.

Como flores que nacen entre las piedras del camino,

en cada paso hay esperanza, en cada amor, destino.

 

 

 

 

 

 

sábado, 16 de mayo de 2026

UN SUEÑO DE ARBOLEDAS


Un sueño de arboledas perdidas,

despierta cada mañana en mis ojos.

Susurran los vientos, melancolías,

como eco lejano de viejos antojos.

 

Las hojas doradas danzan en calma,

y el sol se asoma entre sombras y brisas.

Revivo sus formas, guardo su alma,

en los sueños suaves que el tiempo avisa.

 

Ecos de un bosque que ya no existe,

un refugio verde que se ha desvanecido.

El canto de aves en mi mente persiste,

como un lamento de un amor querido.

 

Cada mañana mis ojos despiertan,

buscando la sombra que un día perdí.

La luz se filtra, las memorias inyectan,

la esencia de un tiempo que no volverá a mí.

 

Así, en el alba, mi corazón late,

con el eco de un bosque en la distancia.

Las arboledas, un sueño que abate,

en mi pecho, la eterna fragancia.

 

Recordando caminos que ya no son,

las raíces escondidas en el polvo.

Florecen abrazos de un viejo rincón,

donde el amor y la vida fueron colmo.

 

El susurro de hojas me envuelve suave,

como caricia del pasado que anhelo.

Arboledas perdidas, amor no grave,

un refugio eterno en mi corazón, consuelo.

 

Despierta cada día la esperanza,

en un mundo marchito que se olvida.

La belleza perdida, una balanza,

entre sueños y rimas que no se anidan.

 

A veces me pregunto, donde estarán,

las sombras de aquellos que ya no veo.

En su esencia, el recuerdo quedará,

como un arco iris que nunca se ha ido.

 

Así sigo soñando con el antaño,

perdido en el tiempo, la memoria late.

Un sueño de arboledas, un pequeño paño,

que abriga en mis ojos el rincón que rescate.

 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 15 de mayo de 2026

DORMIDO ENTRE LAS PESTAÑAS


 

 Dormido entre las pestañas de una ilusión perdida,

un eco suave susurra en la brisa apacible.

Los panfletos amarillos, hojas de la vida,

donde se ocultan los sueños, el tiempo indefinible.

 

Recuerdos de sonrisas, clandestinas y suaves,

las sombras danzan en un rincón olvidado.

Cada rayo de sol en lo oscuro se atreve,

dibujando un paisaje en un corazón cerrado.

 

Las calles murmuran secretos antiguos,

pasos que retumban en el eco del ayer.

Voces que se pierden entre risas y bríos,

tejiendo historias que nunca se han de romper.

 

Esa sonrisa furtiva, un faro en la niebla,

un instante robado al albor de la vida.

Las flores en el jardín, con fragancia de tregua,

susurran a las estrellas una voz compartida.

 

Un café humeante y un libro desgastado,

lo cotidiano se viste de magia y de encanto.

Las horas se deslizan, como un río dorado,

y el mundo se detiene en un suspiro tanto.

 

Las ventanas del alma, entreabiertas, susurran,

las historias de amores en noches de verano.

Cada mirada furtiva, en la que dos mundos murmuran,

es un lienzo de colores, un destino lejano.


Así, me encuentro dormido, navegando entre palabras,

un poema sin fin, una melodía callada.

Entre panfletos y sombras, mis memorias labras,

un jardín de esperanzas, donde el alma es sembrada.

 

Las horas siguen su danza, un vals eterno,

cada instante perdido es un tesoro añorado.

Los sueños se deslizan, como un viento tierno,

en el rincón secreto donde el tiempo es sagrado.

 

Así, sigo soñando, entre las pestañas suaves,

donde la ilusión me abraza con su manto sutil.

En el eco de sonrisas y en recuerdos claves,

encuentro el sentido, en ser feliz de perfil.

 

Aunque la vida cambie y el tiempo se asiente,

los recuerdos permanecen, raíles del alma.

La ilusión perdida murmura en presente,

una canción de amor que en calma se embalsama.

 

Los panfletos vuelan, como hojas en otoño,

cada palabra escrita es un latido vivo.

En su fragilidad, encuentro lo que me duele,

un refugio dulce donde el ser es altivo.

 

Caminando por senderos que el pasado creó,

las risas se entrelazan con lágrimas de ensueño.

Cada paso es un verso que al corazón dio,

la melodía oculta de un amor pequeño.

 

Gota a gota, el tiempo se viste de poesía,

y las sombras susurran secretos del ocaso.

Cada estrella que brilla en la inmensa lejanía

es un faro eterno en mi viaje al acaso.

 

En el rincón oscuro, el alma va danzando,

los recuerdos se enredan en un dulce vaivén.

En un mundo de ilusiones, dulce y encantando,

donde la vida es laberinto, pero es también bien.

 

Así, me aferro a la flor que el destino me ofrece,

cada pétalo cuenta la historia de un ayer.

En la risa escondida, el amor florece,

dormido entre las pestañas, vuelvo a renacer.

 

Las olas del recuerdo rompen en la orilla,

susurran melodías de un tiempo olvidado.

Cada palabra un río, cada rayo una maravilla,

donde el corazón late al compás de lo amado.

 

Y aunque las sombras acechen y el miedo persiga,

las risas se alzan como aves en el cielo.

En cada ilusión, mi espíritu se abriga,

en la danza continua de la vida sin velo.

 

Dormido entre las pestañas, no me quiero despertar,

porque en este instante, todo es claridad.

Las sonrisas clandestinas son faros en el mar,

guardián de mis sueños, luz de la humanidad.

 

Así continúo entre ilusiones perdidas,

con el eco de sonrisas que el alma acaricia.

En este viaje hermoso, mis heridas son vidas,

donde cada recuerdo es un canto, una delicia.

 

Así, en esta odisea de amor y de añoranza,

me encuentro en los panfletos de un tiempo imperecedero.

La vida es una danza, una hermosa balanza

donde el sueño y la risa son el camino entero.

 

lunes, 2 de febrero de 2026

JULIA


 Dos años fueron tiempo suficiente
para que el rumbo cambiara su marea,
la brisa, fuerte e indiferente,
los llevó donde el destino planea.
Como hojas secas que el otoño arranca
y lanza al aire sin pedir permiso,
la unión que fue promesa franca
se rompió en un adiós impreciso.
 
Juan tomó el camino del asfalto denso,
buscando un norte en otra geografía,
dejando atrás un pasado intenso,
una ciudad que ya no le servía.
Halló su sitio en el fragor ajeno,
donde el sudor forjó un nuevo cimiento,
y un nido de alegría, pleno y sereno,
llenó su casa con suave contento.
Las risas de sus hijos, eco claro,
superaron la sombra del olvido,
y el desafío, firme y necesario,
hizo su nuevo andar más decidido.
 
 Julia, por su parte, alzó la vista,
mirando al horizonte prometido,
su espíritu, tenaz alquimista,
buscaba un puerto no conocido.
Caminó hacia nuevos horizontes vastos,
donde el sol brillaba con más pureza,
superando viejos y tristes fastos,
tejiendo amor con sabia ligereza.
Su vida fue un tapiz de experiencias ricas,
un bordado de encuentros y de calma,
con hilos de bondad y de fatigas,
nutriendo el cuerpo y sanando el alma.
 
No hubo reproche ni amargo lamento,
solo la aceptación de lo que fue,
el mutuo fluir de aquel momento
que al separarse no se retuvo.
Cada uno es piloto de su barca,
navegando un mar de incertidumbre,
y aunque una vieja memoria marca,
el presente exige su costumbre.
 
La vida sigue, fiel a su mandato,
moviendo el tiempo sin mirar atrás,
dejando atrás el íntimo retrato
de lo que un día no pudo regresar.
Y así, en silencio, en mundos separados,
hallaron paz en sendas divergentes,
dos corazones que el azar ha hallado
en paisajes distintos e inocentes.
 
 Pasaron los años con su andar pesado,
Las horas tejieron un lienzo infinito,
Décadas pasaron, el tiempo ha volado,
Dejando un recuerdo, un eco bendito.
Capítulos enteros de vidas tejidas,
Se alzaron y cayeron cual olas del mar,
Con tinta invisible y sendas perdidas,
El hado seguía su ruta sin par.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 23 de enero de 2026

EL AMOR AMADO


 


 

 

Porque el amor amado se me hizo cicatriz
Un círculo en la sangre vuelve siempre al mismo sitio
Aunque cambie de paisaje
Lo enterré mil veces, lo tapé con otras manos
Pero late en las paredes de este pecho desarmado
Porque el amor amado es rueda que no se rompe
Vuelve sobre mis pasos, me persigue por mi nombre
No se hiela en el invierno, ni se rinde en mi derrota
Porque el amor amado se me agarra la garganta
Y arde, y arde, y arde en cada gota
No es palabra escrita en papel que ya amarilla
Es sudor en la camisa, en la sal sobre la mesa
Lo maldigo, lo rechazo, le cierro puertas y ventanas
Y aparece en cada rostro en la grieta más humana
Porque el amor amado es rueda que no se rompe
Vuelve sobre mis pasos, me persigue por mi nombre
No se hiela en el invierno, ni se rinde en mi derrota
Porque el amor amado se me agarra la garganta
Y arde, y arde, y arde, y arde en cada gota
Y aunque diga que se acaba, que esta vez ya no regresa
Me desnuda la mentira, me deshace la tristeza
Porque en la fibra secreta que ni yo mismo conozco
Hay un fuego que te llama y me quema poco a poco
Es rueda que no se rompe, vuelve sobre mis pasos
Me persigue por mi nombre
No se hiela en el invierno, ni se rinde en mi derrota
Porque el amor amado se me agarra la garganta
Y arde, y arde, y arde, arde en cada gota
 

 

 

 

 

miércoles, 21 de enero de 2026

EN EL FIRMAMENTO


 


 

 

En lo alto el firmamento se viste de gala,
Un oro profundo que el sol va tejiendo,
Colores que caen cual suave metralla,
Mientras el silencio se va recorriendo.
Los aromas del café, dulce fragancia,
Me abrazan despacio, con fiel compañía,
Despiertan en mí una nueva constancia,
La vida en binario, que hallo todavía.
 
La tibia presencia me envuelve con gracia,
Un calor sincero que el alma conforta,
Sintiendo que el tiempo aquí no desgracia,
La puerta del alma se encuentra ya abierta.
Cierra los ojos, mi espíritu amado,
Y siente este viaje que el aire me ofrece,
Donde cada instante, con arte labrado,
Es verso que nace y al corazón crece.
 
Las sombras se estiran, figuras que bailan,
Dibujos efímeros sobre la tierra dura,
Entre las risas que alegres se exhalan,
Y el eco lejano de alguna aventura.
El horizonte murmura secretos callados,
Historias que el viento se lleva y regresa,
De sueños cumplidos, de anhelos logrados,
Y alguna promesa que el alma no besa.

 

 

 

 

 

lunes, 19 de enero de 2026

AMOR SIN DUDA NI ENGAÑO


 

Mis pasos son ecos de un tiempo pasado,
Recuerdos que vibran en el suelo frío,
Un camino incierto que he transitado,
Lejos del calor de tu amor y tu brío.
 
En cada huella que el polvo ha cubierto,
Se esconde un sueño que el viento borró,
Un destino tejido, ahora desierto,
Donde la esperanza en silencio murió.
 
El horizonte, lienzo ya vencido,
Muestra las grietas de un ayer sin paz,
Y el aire lleva un murmullo perdido,
De aquello que fue dulce y fugaz.
 
La brisa trae un adiós sin consuelo,
Se lleva el perfume de lo que fue eterno,
Y tiñe de añil el vasto cielo,
Anunciando un invierno más tierno.
 
El sol se hunde tras la sierra doliente,
Montañas grises de honda pesadumbre,
Mientras la luz se apaga lentamente,
Cubriendo el valle con su vislumbre.
 
El cielo viste un manto de ceniza,
Un gris profundo que el alma consume,
Y cada estrella, tenue y huidiza,
Es un verso que lento se resume.
 
Esos luceros que en la noche asoman,
Podrían ser la chispa que haga nacer,
De las cenizas, aquellas bromas,
Lo que aún guarda fuerza en el ser.
 
Un deseo ardiente me quema por dentro,
Que traigas de vuelta el calor perdido,
Que rompas el muro de este centro,
Donde mi esperanza se ha dormido.
 
Espero el día en que tu sombra asome,
Trayendo un poema guardado en el bolsillo,
Que sea la cura que el alma dome,
Y alivie este pecho tan sencillo.
 
Que traigas contigo la lluvia bendita,
Que limpie el sendero y la pena despoje,
Y el aroma puro de tu visita,
Como un bálsamo que al fin me acoge.
 
Que el amor resplandezca sin duda ni engaño,
Rompiendo el silencio tan largo y sombrío,
Tras este oscuro y callado extraño,
Que habita mi pecho, mi único navío.
 
Vuelve pronto, amor, que mi espera no cesa,
Mi corazón es un eco esperando tu voz,
Que calme el rumor de esta promesa,
Y el viento lo convierta el altavoz.

 

 

 

CON EL FUEGO DE LA PASION

  Con el fuego de la pasión encendido en tus mejillas, y la noche rendida al brillo de tu mirar, tu melena danza libre, desafiando las orill...