Querida amiga, tú sabes que el
amor
que yo siento por ti
es muy parecido al que sienten
los alpinistas por la cuerda mágica
que los sujetan suavemente
los alpinistas por la cuerda mágica
que los sujetan suavemente
a los pechos generosos de la
vida.
Por eso me extraña que la
belleza muerta
de una rosa amarilla
escaneada
en un papel junto a un poema
de amor
te hagan dudar de la pureza de
mis sentimientos
y del buen gusto de tu mejor amiga.
Pero quiero que sepas, que tus
celos infantiles
más que de enfados
llenan de alegría todos los
rincones
de mi corazón
que cautivo de tus caricias, con
una sonrisa
juguetona y libre
como los pensamientos del Che,
como los pensamientos del Che,
cada madrugada muere
entre tus brazos, como un
guerrillero de la paz.

























