lunes, 24 de noviembre de 2014

UN ABRAZO ETERNO

                                                  
                                                                

Sentado sobre las nalgas envejecidas de la eterna soledad
que sujetan como dos viejas columnas de madera
el edificio gótico
donde habitan los fantasmas juguetones de tus recuerdos…

Comparto las migajas deshojadas de tus caricias
con los labios ensombrecidos de una nube gris
que se perdió una noche de invierno, entre las pestañas
de terciopelo
que cubren con su aura de tristeza los ojos del llanto.

Pero que quiero decirte mi querida amiga, que el amor
que yo siento por ti, es el único estimulante
que cada mañana
mantiene viva la ilusión de tenerte de nuevo entre mis brazos
generosamente
abandonada entre los perfiles de nácar de un abrazo eterno.






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