Mendigando una caricia de
rosas blancas
como la piel
que generosa
cubre las nalgas rotas de tu
inocencia…
Cada madrugada sueña con levantar
el vuelo
y perderte entre las olas
y perderte entre las olas
de un beso con sabor salado de
mar.
Vestida de azul, como el
suspiro curioso
que se esconde entre las dudas
de ángulos
muertos de tus labios
duerme en las esquinas de
encajes
que adornan con sus hilos de
seda negra,
los muslos bellos y torneados
de la pasión.
Desnuda tímidamente los
sentimientos que atan
la pureza de tu alma
y libre de prejuicios y pudor
cada mañana
buscas nuevos caminos
buscas nuevos caminos
y como una magdalena en el horizonte te pierde…

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