Casi perdido y sin rumbo fijo, he navegado sin descanso
por los siete ríos de lágrimas que nacen en mis ojos
y desembocan en el inmenso mar de tu indiferencia,
buscando en el vientre oscuro
de los miles de universos que conforman la mágica
existencia del cosmos,
aquel en el que cada madrugada mueras de amor,
abandonada
entre las caricias y los besos que brotan de mis labios,
como brotaron las galaxias cuando se produjo el big bang.
Jesús Pérez Romero
Del libro de poemas EL OTOÑO DE MI SOLEDAD
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