El reflejo de un beso de tus labios
dibujó en el
vientre del agua
un pequeño arcoíris de amor
y todas las golondrinas del barrio
bajaron a beber en tus manos
temblorosas
como un poema escrito en primavera.
Entre tus senos suaves
como las pestañas de terciopelo
que acarician tus ojos,
duermen los deseos de un suspiro
que se escapo de tus labios,
para morir en el pecado ardiente
de una noche de lujuria y de pasión.
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