Desde que te fuiste, cada noche me pierdo
en un laberinto de sueños y lágrimas,
buscando tu cuerpo desnudo
en cada una de las sombras que dibujan
los fantasmas del miedo
en las paredes del llanto frio,
que acoge en su
seno
la sonrisa amarga de la soledad.
Entre las olas del mar,
busco cada una de tus caricias
que convertidas en bellas caracolas
besan los pies mojados de los recuerdos
y duermen en las heridas
que producen en mi alma el dolor de tu ausencia.
Jesús Pérez
Romero
Del
libro de poemas EL OTOÑO DE MI SOLEDAD
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