Como el sueño perezoso que cada
amanecer,
sueña con la ternura
de unas manos que se enreden
entre los rizos rebeldes de su
pelo negro:
una caricia
remolona ocupa egoísta una
esquina de tus ojos
y se oculta entre las ramas del
viento
derramando en mis manos el café y
en mi boca
el sabor a hierbabuena que dejan
tus besos.
Sobre un improvisado lecho de
pétalos encendidos
como el fuego que arde en tus mejillas
como el fuego que arde en tus mejillas
cuando hacemos el amor,
la primavera sin pijama que oculte su mágica belleza,
la primavera sin pijama que oculte su mágica belleza,
duerme sobre los labios del
volcán
que nace entre tus piernas y un
abrazo de enredaderas
de cal pintan las paredes de tu
vientre...
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