Hoy, mi querida amiga, necesito más que nunca
que me des tu mano
para caminar juntos por las
orillas del sueño
que nos libere de los prejuicios
de humo
que invaden con su estrategia de
pensamiento único
la vida cotidiana de esta
sociedad
que cada amanecer se ahoga en las
aguas turbulentas
de un rio de soledades.
Necesito que me des tu mano, para
saltarnos en rojo
todos los semáforos,
que regulan con su gesto
insolente y restrictivo
la moral impuesta (a través de sublimes mensajes)
por los invasores de las
conciencias colectivas,
que lo único que pretenden
es seguir dominando a los demás,
por los siglos de los siglos.
Hoy, mi querida amiga, necesito
más que nunca
que me des tu mano…
Jesús Pérez Romero
Del libro de poemas EL OTOÑO DE MI
SOLEDAD
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