Escondidos entre las pestañas del silencio
que cubre
con sus
manos de vieja hechicera
los
ojos negros de la oscura madrugada.
Mis
besos encendidos
como la
hoguera que arde en la chimenea
de mi
corazón,
vence
el miedo que acosa en la distancia
la
pasión enfermiza del amante celoso
y apaga
su fuego eterno, en la fuente de miel
que
nace en cada esquina de tu boca.
Jesús Pérez Romero
Del libro de poemas EL OTOÑO DE MI
SOLEDAD
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