Con los recuerdos derramados sobre una alfombra
envejecida por el
tiempo
y los sentimientos navegando sin rumbo fijo
por ese mar de dudas
donde todos nos sentimos como náufragos perdidos
en la mitad de un sueño:
Contemplamos con la mirada casi perdida
en el vientre de la soledad,
esa puesta de sol que anuncia nuestro propio ocaso
y nos preguntamos
si mereció la pena renunciar a nuestro gran amor
por el ¿qué dirán?
de los que esconden sus prejuicios (y mala leche)
bajo un barniz
de hipocresía y falsos valores de moralidad.
Jesús Pérez Romero
Del libro de poemas EL OTOÑO DE MI
SOLEDAD
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