De la
mata de tu pelo negro como
la
noche
que
orgullosa de su belleza
acariciaba
egoísta
la
tímida desnudez de tu espalda…
Hoy
solo queda un manojo
de
algo, cubierto
de moho
derramado
sobre unos cuantos
huesos
casi
destruidos por la carcoma
y la
humedad
del
viento que sopla a duras penas
sobre
el rostro ensombrecido de la soledad.
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