Envuelto en un clásico pijama
de soledad…
Cada mañana busco el calor
de tus caricias
entre los pliegues casi infinitos
de las sabanas
que egoístas ocultan celosamente
entre sus blancos tejidos
el sabor a canela y miel del último
beso
que dejaste escondido
entre
las arrugas insolentes de sus labios…
Desnudo de alas… Cada noche
duermo
sobre el ombligo gris
de un bello recuerdo,
añorando el calor de aquella
caricia inocente
que se perdió en la oscuridad
del sueño
enredada entre los rizos rebeldes
de tus pestañas infinitas.
Cada noche desnudo mis recuerdos…
Y navego
por los mares profundos de tus labios
que son
como pétalos de rosas que a la tarde
su olor devuelve
y despiertan en mí corazón
las dulces
caricias de las primaveras dormidas.
Cada noche desnudo mis recuerdos…
Y como un cometa errante
giro alrededor de tu cuerpo
locamente enamorado de la luz de tus ojos.
Cada noche desnudo mis recuerdos…


















