Contigo mi querida amiga, llegaron a mi vida
nuevas ilusiones…
Una manada de búfalos desbocados
galopando
sobre mi vientre y un vino francés,
que te lo juro
por lo que yo más quiero en esta vida,
(Que al fin y al cabo eres tú)
que yo jamás había probado.
Llegaron nuevos poemas, nuevas inquietudes…
Y unas ganas de luchar,
que hacen que cada noche me siente
frente
a las teclas de mi viejo ordenador
y sueñe
con un mundo: sin guerras, sin hambre,
sin nicotina en las ideas…
Un mundo, donde el amor crezca en el pecho
de los hombres,
como crece el trigo y las amapolas
en las tierras generosas del valle del bajo Guadalquivir.

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