Los demonios andan sueltos
Y a su voluntad
los elementos se rinden
como las abejas
a los labios de terciopelo
que nacen
en el rojo corazón de los claveles.
Juegan a su antojo con el miedo
de los que rezan
en iglesias vacías y dan limosnas
a los pobres.
Sobre un mantel de viejos sueños
cubierto
de falsas promesas y rosas blancas
ofrecen
a los dioses del jubileo un manjar
de luces y prodigios
y cubren el brillo enigmático
de sus ojos
con gafas de mentiras y malvada ironía.
Hoy los demonios andan sueltos…

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