Un poema, un abrazo cálido,
por el tiempo se entrelazan,
los sueños de un mundo unido,
donde las penas se desplazan.
Bajo el cielo iluminado,
cada estrella es un legado,
brillan en noches de anhelo,
somos fuego, somos hielo.
El sudor derramado es fuerza,
un testimonio de lucha y de amor,
cada niño que canta, que empieza,
lleva en su pecho el clamor.
Así el canto nunca se apaga,
es un susurro que embriaga,
la vida en sus múltiples formas,
con sudor, pasión y las normas.
Las tierras sembradas de historias,
cultivan esperanzas y sueños,
donde brotan mil memorias,
en el aire flotan pequeños.
En cada rincón de la tierra,
se siente el sudor de la gente,
en su lucha nace la sierra,
en su pecho, amor latente.
Por cada gota que cae al suelo,
una historia renace de nuevo,
del campesino laborioso,
del soñador que es audaz y hermoso.
El sudor une manos y almas,
es el puente entre generaciones,
donde las risas traen las palmas,
cantando nuevas aspiraciones.

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