Tú sabes, mi querida amiga, que el amor,
que siento por ti es un lazo sutil.
Como un alpinista que en el hielo implora,
el cordón umbilical que abraza el perfil.
Susurra en la brisa ese fino abrazo,
que lo une a la vida en su esencia y voz.
Esa conexión que jamás es escaso,
como el amor sincero que brota en dos.
Cada paso que damos, en cumbre o en vuelo,
es tan fuerte y tenue, un viaje real.
Tu risa es el estirón sobre el suelo,
una roca que firme sostiene el mural.
En el corazón llevamos la historia,
los recuerdos que guardamos en el alma.
Como estrellas brillando en la memoria,
tu luz siempre clara, mi paz y mi calma.
Complicidades tejidas con hilos dorados,
un lazo eterno que no puede romper.
En cada palabra los sueños soñados,
un canto de vida que llama a querer.
Caminamos juntas por senderos lejanos,
las huellas tejidas en cantos de ayer.
Las risas que cruzan, susurros hermanos,
tus ojos reflejan la fuerza de ver.
El amor que comparto, mi fiel compañera,
es un río sereno que fluye sin fin.
Las memorias son flores, y la primavera,
anida en tu abrazo, un jardín juvenil.
Y cuando la tormenta nos quiera alcanzar,
seremos refugio, bastión inquebrantable.
En el eco del viento, podré susurrar,
que el amor es eterno, sincero y amable.
Eres melodía que arrulla mis horas,
las notas que danzan en cielo de azul.
Tu existencia ilumina, como auroras,
un lienzo divino que abraza mi luz.
Las sombras se disipan, dan paso a la vida,
en el juego sutil de la voz y el corazón.
Las dificultades son parte del viaje,
pero a tu lado encuentro mi razón.
Eres la brújula en mares inciertos,
la certeza del día, la calma del sol.
Navegamos juntas, en tiempos desiertos,
construimos un mundo de sueños y amor.
Así en este andar, te entrego mi canto,
mi balada infinita, mi abrazo sincero.
Tú sabes, mi amiga, que el amor es mi manto,
un lazo profundo, un regalo eterno.
Y aunque la distancia pueda interponerse,
en cada latido, en cada compás,
seguirá nuestro lazo, jamás se mecerse,
un amor que es fuerte, un amor que es paz.
Este viaje juntos, en risas y en llanto,
una travesía pura en la vida, sin par.
Quedémonos siempre en ese instante,
donde el amor florece y vuelve a brillar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario