La araña paciente su red va urdiendo,
Con hilos de plata en la penumbra gris,
Espera la presa que caerá rendida,
En este juego de pérdida y raíz.
Los sueños teñidos de frivolidad,
Se pierden en ecos de voces sin rumbo,
La oscuridad cubre con manto pesado,
El camino incierto de un alma sin numen.
El alma que busca entre dueños su hogar,
Encuentra en los espejos un eco sin voz,
Un reflejo antiguo de lo que pudo ser,
En este retiro de luz y de los.
La red se ha cerrado, la mosca atrapada,
Sus risas se apagan, solo queda el llanto,
La araña celebra con silencio astuto,
El fin de un vuelo, el más triste quebranto.
Y los espejos mudos, testigos callados,
Del ciclo eterno de caída y dolor,
Siguen reflejando con mirada serena,
La prepotencia humana, su vano esplendor.

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