Las calles me esperan, el mundo es vasto,
con los zapatos limpios, en paz caminaré.
Aunque el corazón sufra, yo haré un pacto,
de recordar lo hermoso, lo que un día fue.
Si tú lo decides, la vida es ligera,
pero en cada paso, yo siento tu amor.
Así que me voy, aunque quede en espera,
de que un nuevo amanecer borre el dolor.
Me iré desnudo de ropas y reproches.
En las manos el calor de la última caricia.
Tu abrazo se queda en el aire, reproches,
como una pompa de jabón, dulce delicia.
Difuminándose lento, llevándose el día,
en un suspiro hondo, profundo y leal.
La nostalgia me envuelve en esta agonía,
desde que no te tengo, mi mundo es un mal.
Las estrellas susurran tu nombre en la noche,
se dibuja tu risa en cada rincón.
Me aferro a la dulce esencia en un broche,
pues en cada latido, aún vive tu voz.
El tiempo desvanece como el humo en el aire,
pero tu esencia queda grabada en mi piel.
Caminaré ligero, dejando mi desaire,
pues el amor, aunque ausente, nos une a la vez.
Así me despido, sin miedo, sin cadena,
los reproches se disipan como un eco leal.
Hoy guardo tu recuerdo, ternura serena,
y en mi pecho resuena, tu amor inmortal.

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