Roto por el dolor de tu ausencia y los bolsillos
llenos de
nuevas esperanzas…
Cada noche
duermo sobre un lecho de nuevas
ilusiones
abrazando el
recuerdo de tus caricias
que juguetonas
que juguetonas
se esconden
entre las nalgas de un suspiro
que al
esconder juega entre los brazos de la soledad.
Como el sol, que cada tarde baja atrevido
de su trono
de astro rey
para beber en
la fuente de tus labios
y perderse en
el inmenso mar que nace en tus ojos…
Mis manos se
pierden en el sueño mágico
de una noche
de pasión
y poco a poco
mueren
en la
incertidumbre que nace en el vientre del sur.

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