En orgullosos rascacielos que desafían
con su gesto insolente
el orgullo de los hombres
y las
leyes sagradas de la naturaleza…
Las golondrinas hacen sus nidos
con el sudor
de los albañiles que lo construyeron
jugandose la vida por un mísero jornal
y los viejos mandatarios
de todo el mundo
deciden el destino de la humanidad
reunidos en suntuosos salones
adornados con
alfombras de ricos tejidos
bañadas con el dolor de esclavos, mujeres
y niños hambrientos.
Juegan a ser dioses malvados y vengativos
y manejan
a los gobiernos de todos los países
como simples peones o fichas de ajedrez.
En orgullosos rascacielos que desafían
con su gesto insolente
el orgullo de los hombres…
Se planifican las guerras y se reparten los
trofeos.

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