lunes, 20 de octubre de 2014

DESNUDA DE PECADOS

                                   
                                                               

Desnuda de pecados, María camina
entre las gentes
que son como pequeñas sombras
que ocupan las aceras de las calles
y los asientos del autobús.

Se parece a las amapolas que en medio del trigo
alegran la tarde con su belleza
y en su mirada esconden el secreto de la soledad.

En sus ojos, como el cielo azul que en primavera
anuncia el retorno de las aves migratorias,
duerme la ternura de su corazón
envuelta en un blanco pijama de pudor
y sueña con ese amor imposible
que nunca llama a su puerta.






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