No tengo miedo a perderte… porque
ya no te tengo.
No tengo el eco uniforme de tu
risa
desnudando con premeditación y
alevosía,
el silencio de mi
soledad.
Ni ese mohín tan gracioso y
atrevido,
que cada mañana desojando los
pétalos de una duda
arañaba sin piedad,
el alma de cántaro roto de mis
pensamientos laicos.
No tengo miedo a perderte… porque
ya no te tengo.
No tengo las caricias de tus
manos,
que como palomas perdidas en los
arrullos del viento,
buscaban en la mágica inclinación
del vuelo
el lugar exacto donde derramar
el llanto de tu
inocencia.
Ni tengo el calor de tu cuerpo,
temblando
sobre un tablero de ajedrez,
esperando con las mejillas
ardiendo, recibir el jaque mate.
No tengo miedo a perderte… porque
ya no te tengo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario