La
distancia no cura las heridas…
Las
oculta entre las pestañas
de
los recuerdos
y
cada noche a lomos de un suspiro
azul,
amanece
con lágrimas en los ojos
y
frío en la soledad de su vientre.
Como
los juncos que luchan
desesperadamente
contra
la corriente del río,
entre
sus manos sujeta a duras penas
el
calor de una caricia
que
una madrugada se perdió en la mar,
ahogada
entre las dudas y los celos.

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