Con
los recuerdos derramados sobre una alfombra
envejecida
por el tiempo
y
los sentimientos navegando sin rumbo por ese mar
de
dudas
donde
todos nos sentimos como náufragos perdidos
en
la mitad de un sueño:
Contemplamos
con la mirada casi perdida en el vientre
de
la soledad
esa
puesta de sol, que anuncia nuestro propio ocaso
y
nos preguntamos
si
mereció la pena renunciar a nuestro gran amor
por
el ¿que dirán?
de
los que esconden sus complejos
bajo
un barniz de hipocresía y falsos valores de moralidad.

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