Desde
que te fuiste, mi amor, cada noche
me
pierdo
en
un laberinto de sueños y lágrimas
buscando
tu cuerpo desnudo
en
cada una de las sombras que dibujan
los
fantasmas del miedo
en
las paredes del llanto que acoge
en
su seno la sonrisa amarga de la soledad.
Busco
tus labios en cada una de las olas
del
mar
que
convertidas en bellas caracolas
besan los pies mojados de los recuerdos
y
se quedan dormidas en las heridas
que
producen en mi alma el dolor de tu ausencia.

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