Como
los labios egoístas del viento que sueña
con
las dulces caricias,
que
el amanecer derrama cada primavera
sobre
los blancos cabellos de los almendros en flor…
Cantando
entre las alas del viento, tu
cuerpo
desnudo
del velo que cubre la inocencia,
se
escapó una mañana
de
la rutina que nos invade a diario,
soñando
con
el abrazo que se esconde cada noche
entre
las hojas encendidas del limonero
o
en las notas sin voz, de un piano que duerme
abandonado
entre los escombros de un grito de rebeldía...

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