Como el
polvo volátil y denso
que cubre con su manto gris
las
arenas del desierto
busco en
la locura de un nuevo
amanecer,
el oasis
que calme
con su manantial
de
espejos rotos, la sed
que
provoca en mi corazón
el
recuerdo azul de tu ausencia.
Lloro
suspiros perfectamente
ordenados
aleatoriamente
en el
marco vacío de un sueño,
y cada madrugada
y cada madrugada
desnudo
mi cuerpo y escapo
como un
ocupa clandestino,
por las
ventanas de la soledad…

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