Tú sabes mi
querida amiga, que el amor
que yo siento
por ti, es muy parecido
al que sienten los
alpinistas
por la cuerda
mágica
que como un
cordón umbilical los sujetan
suavemente a los
pechos generosos de la vida.
Por eso me
extraña que la belleza muerta
de una rosa
amarilla escaneada en un papel
junto a un poema
de amor… Te hagan dudar
de la pureza de
mis sentimientos
y del buen gusto
de tu mejor amiga.
Y quiero que
sepas que tus celos infantiles,
más que enfado
llenan de
alegría todos los rincones
de mi corazón
que cautivo de tus caricias,
con una sonrisa
juguetona
y libre como los
pensamientos del Che,
cada madrugada
muere entre tus
brazos como un guerrillero de la paz.


























