Dormido en el sueño mágico de una madrugada
casi eterna…
El eco sin voz de tu ausencia se refleja hoy:
En los espejos
que adornan el brillo de tus ojos verdes
y en los cristales sin color
que cubren las mejillas de la mesita de noche.
En las corbatas sin manchas de carmín
En el maquillaje derramado sobre el tocador
y en mis labios fríos
donde una sonrisa tuya, duerme abrazada
a los recuerdos de una tarde de amor
que sujeta
a los senos desnudos de una duda inocente
se perdió
en la oscuridad cobarde de un ataque de celos.
En el olor a hembra de tu cuerpo y en la cama
desecha
donde la almohada que tantas veces acaricio
tu pelo
seca sus lágrimas con los volantes de un suspiro
que se ahoga en la soledad.
En la cocina, en la fuente de cristal, en las ventanas
en el tallo de las rosas…
Y en el pequeño patio donde cada tarde
el sol, en tus labios rojos de locura y pasión moría…

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