En las madrugadas frías de invierno
me duermo
entre las sombras barrocas
que adornan
con su sonrisa de vieja puritana
los caminos
que nacen en los espejos del alma.
En las madrugadas frías de invierno
me duermo
en las esquinas de la fuente
de cristal
donde tus recuerdos
duermen escondidos entre la arboleda
de un sueño eterno,
o entre los surcos casi perfectos
que trazan en la noche el eco lejano de tu voz...
En las madrugadas frías de invierno
me duermo…
Entre de las sabanas fría de mi eterna soledad

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