Yo sé mi querida amiga que eres incapaz
de vencer
el efecto bumerán que, a pesar de tener
el viento en contra,
cada madrugada te trae envuelto en lágrimas
de reproches,
el poder posesivo que ejerce sobre ti y vuelves
a caer
rendida y agotada en el laberinto de las dudas.
Pero quiero que sepas, que mi amor es tan puro
y tierno,
como el beso de un niño
y fuerte como las columnas que sostienen
sobre sus capiteles,
la fuerza y el coraje
de los que luchan cada día por su parcela de libertad.

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