El secreto de nuestra absurda existencia
duerme
en la oscuridad del silencio
como las antorchas del fuego sagrado
que un día
ilumino con su luz, el pensamiento mágico
de unas civilizaciones
inducidas por la ira caprichosa de los dioses,
a perderse
en el laberinto cotidiano de los sueños…
Hoy,
sin luz ni divinidad que nos guíe por el camino
que conduce
a las puertas del conocimiento interior
y a la sabiduría
navegamos a la deriva sobre los restos
momificados
de una sociedad que vive de espaldas
a las leyes
que rigen el movimiento cíclico y dual
que anima la existencia eterna de todo el Universo…

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