Cuando el pueblo sufre en sus carnes
el ataque salvaje
de los gobiernos,
de las religiones, de los poderosos…
Los poetas, escritores, intelectuales
y artistas,
deben abandonar
el templo de cristal donde vive el genio
de la pureza
y salir a la calle junto a los que luchamos
cada día
contra los que nos oprimen, recortan
nuestros derechos
y nos engañan con sutiles promesas.
Salir a la calle, convertidos en el martillo
que golpea
las conciencias de los que duermen
abrazados
a las cuatro columnas que sostienen
los templos
donde se marginan a los más débiles
y se adoran
a los dioses que acogen en su seno
a corruptos, explotadores, asesinos y violadores.
“” A LA CALLE QUE YA ES HORA””

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