Brilla el sol en tu mirada y en tus labios
como hojas de laurel
que a la tarde corona, nace una sonrisa
que entre las alas del viento se hace canción.
Te miro y mis deseos escondidos
entre los ángulos de vértigo
que conforman
el mágico edificio de tus caderas,
se ciñen en un fuerte abrazo
a la suave redondez de tu cintura
y sueñan con ser tu amante, sueñan…
Esclava de la siesta y del café, la tarde derrama
su sombra
entre las hojas perennes de los naranjos
y en un ataque de celos, en el horizonte se pierde…


























