Sobre los bordes oscuros que
levemente
circundan
las heridas abiertas de un
amor roto
por la inquisidora frialdad de la distancia…
por la inquisidora frialdad de la distancia…
Cada tarde me pierdo entre los
brazos
mustios de la soledad
mustios de la soledad
esperando que vuelvas con un
bello poema
en el bolsillo de tu corazón
y entre la piel suave de tus manos
y entre la piel suave de tus manos
las ganas de empezar a vivir
un nuevo amanecer que nos
devuelva la alegría…

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