Fríos como la lluvia
que sin piedad azota
los mudos tejados
donde anidan
las golondrinas en
primavera…
Los cuchillos de tu
mirada se clavaron
en mi corazón
cerrando de golpe:
Puertas, ventanas,
Ilusiones y promesas,
que el viento un día
llevarse quiso.
Tu adiós dibujado en
el cristal sin alma
de un silencio que quiere romper a llorar
se fue diluyendo poco
a poco
como el cálido vaho de un suspiro si aire…
Borrando para siempre de las sombras
del olvido
los besos que cada
tarde entre el rumor
del agua de las
fuentes
y el canto alegre de los pájaros
como pequeñas mariposas
entre las flores
volaban para llegar a tu boca.

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