Como la sonrisa de un atardecer dormido.
Ocultas tras la mirada inocente del sueño
un rosario de besos inacabados.
Después, la siesta sobre una almohada
de luces, sujeta entre sus brazos de un vago
recuerdo el calor.
Mientras que las sombras alargadas y oscuras
sostienen sobre sus rodillas, las leves caricias
de una luz
que apenas si mirar puede.

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