domingo, 30 de noviembre de 2025

EL TIEMPO SE SESLIZA COMO ARENA EN LAS MANOS


 

El tiempo se desliza como arena en las manos,
llevándose los gozos, sembrando la inquietud.
Cada grano es un sueño, un futuro lejano,
donde el amor, a su sombra, busca su plenitud.
 
Soñando con un nuevo mañana vibrante,
con color y con música, en cada rincón.
Imaginando tu risa, un canto distante,
que ilumina mi ser y despierta la razón.
 
Las horas caminan, un susurro fugaz,
tejiendo en el aire recuerdos de ayer.
Cada instante vivido se vuelve un compás,
marcando las notas que no quiero perder.
 
Navego por este mar de ausencias profundas,
remando en la memoria de días felices.
Cada ola me lleva a contemplar las hondas
heridas que el tiempo, en su paso, desdice.
 
Los paisajes del alma se tiñen de gris,
pintando nostalgias que el viento arrastró.
Fulgor de los sueños, que oscila y va a su raíz,
el eco de risas que la brisa llevó.
 
Las flores del campo, un perfume lejano,
susurra en sus pétalos lo que ya no está aquí.
Los ecos de amores que fueron tan humanos,
se disipan en sombras, se marchan sutil.
 
Las noches son largas, llenas de promesas,
con la luna guardiana de un mundo soñado.
Quisiera encontrar en esas sutilezas
el hilo dorado del tiempo olvidado.
 
Así voy navegando, perdida en el aire,
como ave errante siguiendo un destino.
A veces un suspiro se vuelve un donaire,
y en sueños perdidos, recreo el camino.
 
Mas el tiempo es astuto, como río sereno,
la arena se escapa entre dedos con fe.
Y en este vaivén, donde todo es terreno,
el amor se queda en lo que fue y no fue.
 
Cierro los ojos y veo un horizonte,
donde el sol vuelve a asomar tras la bruma gris.
Las promesas del alba renacen en monte,
en el canto de aves que vuelven a ser.
 
El ciclo se reinicia, aunque duela el pasado,
la historia se escribe con versos de amor.
El tiempo, con su arte, nos deja legado,
un brillo en el alma y un eco, un clamor.
 
Se va la penumbra, llega la certeza,
que el amor, aunque ausente, jamás se irá.
Cada grano de arena forma la belleza
de lo que hemos vivido, de lo que aún será.
 
Y aunque el tiempo corra y sus ríos avancen,
yo guardo en el pecho un refugio sutil.
Donde el amor respira, donde los instantes
se suman en danza, en un ciclo febril.
 
Así va la balada, contando la vida,
con versos que fluyen como un río en calma.
Cada grano de arena es una historia querida,
donde el amor renace y se apodera del alma.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 29 de noviembre de 2025

CUANDO LAS ESTRELLAS


 


Cuando las estrellas velan mis noches,

y los recuerdos por mi piel afloran,
las manos blancas del sueño aminoran
el dolor que me causan tus reproches.
 
Busco en los pechos blancos del olvido
el calor que no me quisiste dar,
y en su ternura trato de encontrar
el amor que tú me tienes prohibido.
 
Caminando: solo, triste y vencido,
por los caminos de la soledad,
lloro como un soldado malherido,
llevando en mi boca un beso encendido.
 
Y en mis pasos la firme voluntad
de recuperar el tiempo perdido,
de encontrar el abrigo en el latido
y la luz que me dé serenidad.
 
Las noches se hacen largas y calladas,
susurros de viento atraviesan mi piel,
y el eco de tus risas, lejanas,
se convierte en un canto tan cruel.
 
Entre sombras me pierdo un momento,
y la luna observa mi penar,
sus rayos me cubren como un lamento
deseando que vuelvas a amar.
 
Las horas son grilletes sin tregua,
mi corazón, un barco sin puerto,
navega en mares de dudas y niebla,
sus anhelos, un camino desierto.
 
La memoria se aferra a los instantes,
los dulces besos de tu juventud,
y así el paso del tiempo aplastante
me recuerda tu amor, mi virtud.
 
Mis pasos resuenan en esta soledad,
como un canto perdido en la bruma,
el eco de un amor que fue realidad,
ahora tan solo un peso que abruma.
 
A veces en sueño tu imagen se asoma,
y en el roce suave del viento,
siento que el destino me toma
y me envuelve en su oscuro tormento.
 
Pero aunque el dolor sea mi canto,
no me rendiré ante tu desprecio,
seguiré buscando, a pesar del quebranto,
las luces que guardan mi precio.
 
Así, las estrellas seguirán velando
mis noches llenas de ausencia y pesar,
y en su fulgor seguiré soñando
con el amor que no quiere llegar.
 

 

 

 

viernes, 28 de noviembre de 2025

EN LAS TARDES LANGUIDAS DE INVIERNO


 


 

En las tardes lánguidas del invierno,
cuando la niebla abraza el sendero,
las garras de soledad hacen su juego
y ocultan su rostro en el frío de enero.

 
El tiempo avanza, con paso eterno,
los minutos se dibujan en acero,
y en el silencio oscuro, donde me encuentro,
los recuerdos de tu amor son un desvelo.
 
Aquel amor tirano, fuego y hielo,
llena mi pecho de un dulce anhelo.
Con reproches y sombras, en la negrura,
abro las puertas del infierno, en locura.
 
Le arranco las uñas negras al viento,
que altanero baja veloz del monte,
para besar tu boca con devoción,
y olvidar el sufrimiento, a su horizonte.
 
Un susurro de tu voz, en el lamento,
resuena en mis venas como un torrente,
y en la penumbra, donde el alma siente,
encuentro la luz de un amor latente.
 
Cerrando los ojos de la razón,
te encuentro en el eco de una canción;
cada nota es un verso, un nuevo anhelo,
que me envuelve en su magia, dulce y sincero.
 
Las estrellas titilan en este cielo,
y a cada paso, un recuerdo entero
se posa en mis labios, cual un destello,
de los días vividos, tan puro y tan bello.
 
Tiempos de invierno, el abrazo helado,
pero en mi pecho, un fuego sagrado;
los recuerdos de ti, no olvidados,
son la antorcha que guía mis pasos errados.
 
El viento murmura secretos lejanos,
y en susurros trae voces de veranos.
A veces me encuentro perdido, cansado,
y el eco de tu risa me deja atrapado.
 
Miro las sombras danzar en la vida,
mientras la nostalgia entona su herida.
Las puertas del tiempo se abren y cierran,
pero el amor eterno nunca se aferra.
 
Un día, tal vez, encontraré la calma,
y el peso del mundo se irá de mi alma.
Pero mientras tanto, en noches sombrías,
bailo con los fantasmas de mis días.
 
En las tardes lánguidas del invierno,
cuando la soledad es este cerco eterno,
te busco en el viento, en cada suspiro,
y hallo en tu ausencia un dulce retiro.
 
Así, el tiempo sigue su marcha voraz,
entre recuerdos que no saben de paz.
Pero en cada latido, la esperanza florece,
y en el dolor, mi amor te enriquece.
 
Vuelve a mis sueños, oh amor lejano,
quebrantando el silencio con un solo grano.
Así las tardes, aunque sean gélidas,
me llenan de vida, tus memorias, cálidas.

 

 

 

 

 

miércoles, 26 de noviembre de 2025

OCULTO ENTRE LOS PLIEGES


 

 

Oculto entre los pliegues generosos,
de la almohada que acaricia tu pelo,
cada noche un susurro temeroso,
en mi pecho despierta su anhelo.
 
El recuerdo de tu ausencia me abruma,
cada mañana de otoño desvela,
el café derramado, la bruma,
de un amor que a tu alma se asoma.
 
Trae hasta mí el sabor de la hierbabuena,
que en mi boca dejaste al partir,
un eco de risas, dulzura plena,
un rayo de sol que no quiere morir.
 
Sobre tu vientre, blanco y sereno,
me invento un lecho de telarañas,
en cada hilo un suspiro pleno,
en cada hilo, el tiempo se baña.

Mientras tus caricias, suaves y tiernas,
como gotas de rocío entre ramas,
juguetonas cuelgan, infinitas,
dibujando en el aire dulces tramas.
 
La noche se viste de silencio,
y el viento susurra secretos callados,
en cada esquina, un recuerdo extenso,
en cada sombra, pasos olvidados.
 
El murmullo del río cercano,
acompaña mi pecho que aún te llama,
cada ola, un latido humano,
cada espuma, un deseo que se inflama.
 
Las hojas caen, despidiendo el verano,
y en este ocaso, tus ojos vigilan,
un mundo que fue, un amor temprano,
un fuego en el alma que nunca se apaga.
 
Sigo, buscando en lo oscuro,
la luz de tu risa, la paz de tu voz,
como un faro en la noche, un conjuro,
que ilumina los caminos y se va sin decir adiós.
 
Oculto entre pliegues de tiempos pasados,
sigues siendo un eco en mi corazón,
el recuerdo de besos, momentos sagrados,
teje historias en la eterna canción.
 
Y así despierto, cada mañana,
con el café derramado en la piel,
mientras el otoño su triste campana,
me recuerda que aún eres mi miel.
 
Eres el aire que me habitó,
un canto de amor, un canto sin fin,
aunque ausente, nunca te olvidó,
mi almohada y mis sueños son la raíz.
 
Así tu esencia se encuentra viva,
en la tela que teje mi soledad,
con cada caricia que el viento nos brinda,
te guardo profundo, en mi eternidad.
 
Oculto entre los pliegues generosos,
de esta almohada que guarda tu aliento,
seguiré soñando, sin llantos odiosos,
en la danza eterna de nuestro encuentro.

 

 

 

 

 

martes, 25 de noviembre de 2025

GRITOS COMO ALFILERES


 


Gritos como alfileres de colores,
se van clavando, punzantes, en la sombra,
de la oscuridad que nos abraza,
en un pecho ahogado por su propia alfombra.
 
Recreando en paredes blancas del silencio,
un mosaico vibrante, lleno de vida,
trozos escaneados de figuras que bailan,
vanguardistas, brillantes, en sus horas perdidas.
 
El miedo se oculta entre cortinas,
que adornan aires de altivez florecida,
los que se creen el centro, el ombligo,
del vasto universo, su historia tejida.
 
Viejos espejos, colgados y mudos,
en un retiro donde la luz se disfraza,
se ríen en silencio de la prepotencia,
reflejan su rostro, dulce, y les da la garra.
 
Tres dimensiones de una mosca risueña,
con gafas que brillan, entre risas y llanto,
a punto de caer en la red que acecha,
de una araña astuta, en su cruel canto.
 
El ecosistema de la vulgaridad,
donde la frivolidad tiñe los sueños,
las voces se ahogan en la oscuridad dura,
y el alma busca su hogar, entre dueños.
 
Colores brillantes, como llamas de fuego,
punzan la piel de quienes observan callados,
la conferencia de egos que se nutre del miedo,
en un teatro de sombras, de cuerpos cansados.
 
Las cortinas susurran historias perdidas,
de aquellos que fueron, que pensaron saber,
pero bajo la tela de su altiva llegada,
ahí se esconden, temiendo caer.
 
Las risas de los espejos danzan al viento,
un eco burlón que no cesa jamás,
los que se elevan, con aires de grandes,
olvidan que la caída siempre acechará.
 
Y entre estos gritos como pinceles,
el alma lucha, y se aferra a la luz,
a ese mosaico de la vida vivida,
donde cada golpe da fuerza y virtud.
 
Así, andar por caminos inciertos,
enfrentando demonios que nublan el ser,
se vuelve un arte, un baile constante,
un juego sutil donde hay que renacer.
 
Los alfileres de colores, clavan su brío,
en un pecho que grita, que siente y respira,
los ecos de risa se convierten en canto,
mientras la oscuridad su manto retira.

 

 

 

 

lunes, 24 de noviembre de 2025

UN LEVE SUSURRO DE UÑAS CORTADAS


 

Un leve susurro de uñas cortadas,
despierta levemente tus sentidos,
llevando poemas a tus oídos,
y a tu alma caricias encadenadas.

Un devenir de olas almidonadas
baña con olor de mar tus vestidos,
y sobre búfalos enfurecidos
insemina de amor las madrugadas.

Suaves susurros de amor, de puntillas,
caminan sobre las alas del viento,
y se cuelgan sobre los negros pechos
de la noche que duerme en silencio.

Un río enfurecido alza un lamento
exigiendo amor, dulzura y derechos,
mientras las estrellas, en su firmamento,
susurran secretos, anhelos y besos.

Ecos de antaño, voces olvidadas,
las olas repiten historias de amores,
cada espuma que nace me lleva en volandas
los sueños perdidos, los viejos temores.

En cada caricia, un verso escondido,
en cada mirada, un mundo distinto,
los búfalos rugen en la penumbra,
y el viento acaricia lo que nunca ha visto.

Las aguas murmuran entre los quiebros,
cantan las sirenas al viejo marinero,
los tristes carteles de un amor que no fue
se deslizan en sombras, envueltos en fuego.

Las luces titilan, danza de fantasmas,
los recuerdos flotan en notas de piano,
un giro de danza, el corazón llama,
y el amor, como un río, acaricia su mano.
 
Con cada susurro, la brisa despierta,
pintando en el aire dulces melodías,
y en cada latido, la vida se acerca,
tejiendo en el alma la más bella poesía.

Las horas se mezclan en un suave hilo,
los ecos se funden como el mar en la orilla,
y las uniones se hacen, fuego encendido,
bailando entre sombras, tu mirada brilla.

Así las noches se acaban en sueños,
donde el tiempo se rinde, donde nada se teme,
y un leve susurro, eterno y pequeño,
canta al mundo entero, lo que tú si quiere.

Las estrellas vigilan desde su altura,
mientras en tu alma brota la ternura,
un leve susurro, un amor encendido,
teje historias viejas, el tiempo y el río.
 

 

 

 

 

domingo, 23 de noviembre de 2025

LA LUZ DEL UNIVERSO


 

La luz del universo baña tu cuerpo,
en un baile suave de estrellas perdidas,
con susurros viejos llenos de anhelos,
dos almas errantes, dos vidas unidas.
 
Desnudas se encuentran, en sombras se abrazan,
buscando refugio, un rincón callado,
donde el eco puro de sus esperanzas
transforme la noche en un canto sagrado.
 
La luz del universo baña tu cuerpo,
mientras mi aliento acaricia tu nuca,
como el viento dulce que juega en el trigo
y besa los labios que en los almendros busca.
 
Esa calma suave, fragancia de luna,
despierta los sueños que aún están latentes,
ilumina el lienzo de la madrugada,
bordando en el cielo visiones recientes.
 
La luz del universo baña tu cuerpo,
y un sueño de ilusiones rompe la oscuridad,
de la noche oscura, cual mil pedacitos,
que danzó en silencio, llena de verdad.

Sombras que juegan en la brisa suave,
en un vaivén eterno, un ritmo sin prisa,
caricias que fluyen como el río incesante,
regando los campos, dejando sonrisa.
 
Tus ojos brillantes, como soles lejanos,
reflejan las luces de un cosmos infinito,
mientras nuestras almas, en susurros humanos,
se entrelazan suaves, en un amor bendito.
 
La luz del universo baña tu cuerpo,
cada estrella brilla, cada deseo nace,
en el cielo oscuro, un destino eterno,
dos corazones que en el tiempo se trace.
 
Y así, en la noche, se funden las almas,
en danza estelar, en un amor sincero,
con cada latido, el universo habla,
y en susurros suaves, invita el viajero.

 

 

 

 

CAMINOS DE LOCURA


Caminos de locura se tejen en la bruma,
mi corazón es un verso que aún no se suma,
la luna me acompaña en esta soledad,
mi alma es un susurro, tu amor mi eternidad.
 

Así en la distancia, el amor persiste,
del polvo del desierto, la esperanza existe,
y cuando la estrella fugaz cruce el firmamento,
en mi bolsillo guardaré el eco de tu aliento.
 

Con las manos desnudas, y el espíritu en llamas,
mi corazón es un barco que navega sin tramas,
te busco en el viento que arrastra mis sueños,
y en un suspiro tu nombre florece entre pequeños.
 

Caminos de locura se tejen en la bruma,
mi corazón es un verso que aún no se suma,
la luna me acompaña en esta soledad,
mi alma es un susurro, tu amor mi eternidad.
 

En la distancia, el amor persiste,
del polvo del desierto, la esperanza existe,
y cuando la estrella fugaz cruce el firmamento,
en mi bolsillo guardaré el eco de tu aliento.
 

Con las manos desnudas, y el espíritu en llamas,
mi corazón es un barco que navega sin tramas,
te busco en el viento que arrastra mis sueños,
y en un suspiro tu nombre florece entre pequeños.
 

Cada paso que doy, la bruma se aclara,
se dibujan tus ojos en el aire que ampara,
las sombras del pasado susurran tu risa,
y el tiempo en su danza nunca se desliza.
 

Las noches son largas, los días son lentos,
el eco del tiempo resuena en mis sentimientos,
las estrellas se asoman a la puerta de mi anhelo,
y en cada suspiro se siente tu vuelo.
 

Navego las corrientes de este río dorado,
donde el amor es un faro, un lazo sagrado,
te siento presente en cada amanecer,
y en las sombras del crepúsculo vuelvo a renacer.
 

Las flores susurran historias de antaño,
sus pétalos rojos llevan mi extraño daño,
la tierra bajo mis pies guarda nuestro secreto,
y el viento se lleva mis palabras en un trueno.
 

La luna me abraza con su luz plateada,
es testigo sagrada de mi alma enamorada,
pintando en el cielo el retrato de un deseo,
mi corazón es un fuego que jamás se ha ido.
 

Y entre ríos de locura y mares de pasión,
guardo en mi pecho la paz de tu canción,
las notas que resuenan en mi ser profundo,
serán siempre el hogar de nuestro amor fecundo.
 

Así camino firme, con la mirada en el cielo,
trazando en la bruma un destino sincero,
porque el amor, aunque lejos, nunca se apaga,
brillando en la distancia, su luz siempre embriaga.
 

Caminos de locura, senderos de ilusión,
donde cada latido es una nueva canción,
mi alma es un susurro, tu amor mi eternidad,
te llevo en el viento, en cada oscuridad.

 

 

 

 

 

 

sábado, 22 de noviembre de 2025

EL AMOR SE DESPIDE


 

 

En la danza del tiempo, el amor se despide,
como un amanecer perdido en la niebla que muere.
En las esquinas rotas, donde el eco se anida,
una cama vacía, su calor ya no tiene.
 

Los susurros de aquellos que en silencio marcharon,
se deslizan entre sombras, suaves como cristal.
Golondrinas que anidan en tejados cansados,
sus vuelos se disipan, su canto es un final.
 

Puede el amor caminar en la noche callada,
bajo luces lejanas que titilan sin prisa.
Entre guindolas cuelga, bella y condenada,
hasta que la rutina su dulzura realiza.

 El compromiso olvidado, un hilo desgarrado,
susurra en el viento como un viejo lamento.
Y el corazón, cansado, de sombras rodeado,
busca en la penumbra un destello de aliento.

 

 

 

QUIERO AMARTE DESDE LA NOCHE OSCURA


 

Quiero amarte, desde la noche oscura,
donde la soledad abraza con su frío,
hasta que el sol despierte con ternura,
y bañe nuestra piel en cálido rocío.
 
La luna observa, silenciosa y callada,
mis susurros, mis sueños en tu piel,
quiero que tu risa sea mi balada,
mi faro en la niebla, mi luz en el nivel.
 
Quiero que la brisa acaricie tu cara,
mientras despierte el alba a tu lado,
que el fuego del amor que nunca se apaga,
sea un canto eterno, siempre anhelado.
 
Mis manos, río que fluye sin fin,
verterán caricias sobre tu belleza,
y en cada amanecer, tú serás mi jardín,
donde florezca el amor, pura delicadeza.
 
Con la luz de mis ojos, quiero despertar,
ser tu primer rayo, tu cálida brisa,
que al nuevo día te venga a abrazar,
transformando la sombra en dulce sonrisa.

 

 

 

 

LOS RECUERDOS FLUYEN COMO EL AGUA


 Los recuerdos fluyen, como el agua,
el agua clara de aquel riachuelo,
donde nos entregábamos desnudos
a los besos de la corriente,
el murmullo de las hojas
en el compás del tiempo,
cada rayo de sol un susurro,
cada sombra un nuevo anhelo.
 
Ahora, el agua no corre, 
todo está quieto,
el río se ha detenido, 
sus aguas son espejos
de un cielo que ha olvidado 
como brillar en la tarde,
y tus ojos, mis amores,
son profundos espejismos
en un desierto de silencio.
 
Las risas que bailaban
ahora son ecos lejanos,
en el fondo de un corazón
que busca pero no encuentra.
Los pasos que dábamos juntos,
marcas de un tiempo perdido,
se han vuelto ecos de sombra,
se han rendido ante la bruma.

 

 

 

 

 

EL CIELO ENROJECIDO

El cielo enrojecido se despide Deja un manto estrellado La luna despierta Se alza y me mira Abre un sendero olvidado En el refugio hondo de ...